Es por demás interesante el comentario que los productos importados desplacen a los producidos localmente.
Veamos varias opciones.
a.- El producto importado es más barato y de menor calidad (prestaciones al cliente) que el local.
b.- El importado es más barato y de igual o superior calidad que el local.
c.- El importado es más caro y de menor calidad que el local.
d.- El importado es más caro y de igual o superior calidad que el local.
Los casos a y c no deben hacer mella al productor local, quien además cuenta con un respaldo sentimental (defender el producto nacional).
El caso d ya impone a la producción local un aviso a que deben tomar correctivos (mejorar prestaciones y/o bajar costos).
El caso b es empero el más preocupante, pues la posición de "proteger" al productor local ya sea impidiendo las importaciones o bien recargando impuestos bien puede proteger a ese grupo productor, pero en cambio afecta negativamente al consumidor, quien se ve "obligado" a consumir algo caro y deficiente.
¿Creen justo que el consumidor pague el sobreprecio para sostener artificialmente a un productor ineficaz e ineficiente?
¿No consideran preferible que ese productor "protegido" (y en algunos gobiernos hasta subsidiado), o bien rehaga sus procesos o bien que se dedique a otra producción?
Entiendo que la situación laboral en Argentina es harto compleja. No solo que existen demasiadas leyes de "protección" a los productores o a los trabajadores, sino que algunas no parecen estar encaminadas a proteger al trabajo.
Como indico, no conozco toda la estructura legal laboral, pero considero que lo primero sería aclarar los objetivos. La prioridad está en proteger:
-Al productor.
-Al producto.
-Al trabajador.
-Al trabajo.
¿Cuál es la prioridad del estado en este tema?
Ahora hay algo más, y espero soporten un poco este concepto liberal clásico (fuera de los significados que la izquierda acostumbra darle).
Qué tal si además de definir la prioridad de defensa, no se define también la prioridad de desarrollo con mejores leyes de apoyo. Por ejemplo:
-Una revisión y simplificación de las leyes de contratación.
-Simplificación de los trámites para formación de empresas y negocios.
-Facilidades en la consecución de licencias y patentes.
-Facilidades a la inversión extranjera e interna.
Dicho en pocas palabras, una desburocratización y traslado del capital humano del estado (que produce poco o nada), hacia el aparato productivo que genera riqueza.
El gobierno se dedicaría a precautelar que no hayan abusos de parte de los empresarios, pero tampoco permitiría que los trabajadores exijan condiciones por encima del punto de rentabilidad... es decir que no maten a la gallina de los huevos de oro.
Este sería el verdadero reto del gobierno, que bien se puede notar es harto difícil y conflictivo en exceso (sobre todo si los sectores empresarial y laboral se ponen a exigir unilateralmente en lugar de buscar los beneficios comunes).