Dormida

Francisco de Torres

Poeta asiduo al portal
Hay un leve rumor que sostiene el mundo.
Cuando inclinas la cabeza sobre la almohada,
y una constelación de estrellas
desciende a tus cerrados ojos en un tenue suspiro.
Todo cesa.Ya no late tu corazón
dormido en esa ausencia de temblores.
Sólo tu leve respiración traspasa tus sueños,
cuando, dormida,
reposas tu cabeza sobre mi pecho.

Te veo, te siento, acurrucada junto a mí,
en ese espacio íntimo, entre tu amor y mi amor.
Dormida, ausente, presente...en el temblor
leve de tu pecho.
Mientras el sueño te acuna en un caballo invisible.

Esas sábanas blancas, puras, recogen
tu presencia de esposa amante.
Cuando contemplo tu cuerpo extendido,
como un río que nunca acaba de pasar.
Como un claro espejo, donde las aves,
cada mañana,
se miran ante ti, hasta extasiarse.

Sí, dormida.Así sólo me atrevo a verte.
A descubrir el secreto que en tu seno permanece.
Después, cuando llegue la aurora,
y la luz bañe tus ojos,
despertarás despacio, como un leve suspiro.
Y sentirás que un beso que roza mis labios,
besará tus mejillas de lluvia transparente.



De mi libro "La esposa amante"
 
Es un poema que transmite, que acaricia los sentidos, la delicadeza llega al lector en ese viaje de sueño enamorado.
Es un trabajo precioso, para leer, y releer.
Saludos muy cordiales, poeta.
 
Que los días, que los años, en fin, que el tiempo pase de esta manera tan sublime, en contemplación y admiración al ser amado, con esos instantes que la intimida nos da, verla dormir otorga paz. Letras de gran amor las que compartes Francisco de Torres. Saludos.
 
Hay un leve rumor que sostiene el mundo.
Cuando inclinas la cabeza sobre la almohada,
y una constelación de estrellas
desciende a tus cerrados ojos en un tenue suspiro.
Todo cesa.Ya no late tu corazón
dormido en esa ausencia de temblores.
Sólo tu leve respiración traspasa tus sueños,
cuando, dormida,
reposas tu cabeza sobre mi pecho.

Te veo, te siento, acurrucada junto a mí,
en ese espacio íntimo, entre tu amor y mi amor.
Dormida, ausente, presente...en el temblor
leve de tu pecho.
Mientras el sueño te acuna en un caballo invisible.

Esas sábanas blancas, puras, recogen
tu presencia de esposa amante.
Cuando contemplo tu cuerpo extendido,
como un río que nunca acaba de pasar.
Como un claro espejo, donde las aves,
cada mañana,
se miran ante ti, hasta extasiarse.

Sí, dormida.Así sólo me atrevo a verte.
A descubrir el secreto que en tu seno permanece.
Después, cuando llegue la aurora,
y la luz bañe tus ojos,
despertarás despacio, como un leve suspiro.
Y sentirás que un beso que roza mis labios,
besará tus mejillas de lluvia transparente.



De mi libro "La esposa amante"
DElicadeza sensible en esa contemplacion
del amor, facetas para que la ilusion
se tiña de magna elevacion de ese
sentimiento que drena el alma.
felicidades por la bella imagen
general que comporta ese reflejo
del sueño apacible de la amada.
saludos amables de luzyabsenta
 
Hay un leve rumor que sostiene el mundo.
Cuando inclinas la cabeza sobre la almohada,
y una constelación de estrellas
desciende a tus cerrados ojos en un tenue suspiro.
Todo cesa.Ya no late tu corazón
dormido en esa ausencia de temblores.
Sólo tu leve respiración traspasa tus sueños,
cuando, dormida,
reposas tu cabeza sobre mi pecho.

Te veo, te siento, acurrucada junto a mí,
en ese espacio íntimo, entre tu amor y mi amor.
Dormida, ausente, presente...en el temblor
leve de tu pecho.
Mientras el sueño te acuna en un caballo invisible.

Esas sábanas blancas, puras, recogen
tu presencia de esposa amante.
Cuando contemplo tu cuerpo extendido,
como un río que nunca acaba de pasar.
Como un claro espejo, donde las aves,
cada mañana,
se miran ante ti, hasta extasiarse.

Sí, dormida.Así sólo me atrevo a verte.
A descubrir el secreto que en tu seno permanece.
Después, cuando llegue la aurora,
y la luz bañe tus ojos,
despertarás despacio, como un leve suspiro.
Y sentirás que un beso que roza mis labios,
besará tus mejillas de lluvia transparente.



De mi libro "La esposa amante"
Muy bello poema, me ha gustado mucho tocayo Francisco. Un abrazo. Paco.
 
Enamoradas y entregadas letras en contemplación de la musa amada dormida abrazando los sueños del alma. Saludos cordiales y lo mejor siempre para su vida. Hasta luego.
 
Hay un leve rumor que sostiene el mundo.
Cuando inclinas la cabeza sobre la almohada,
y una constelación de estrellas
desciende a tus cerrados ojos en un tenue suspiro.
Todo cesa.Ya no late tu corazón
dormido en esa ausencia de temblores.
Sólo tu leve respiración traspasa tus sueños,
cuando, dormida,
reposas tu cabeza sobre mi pecho.

Te veo, te siento, acurrucada junto a mí,
en ese espacio íntimo, entre tu amor y mi amor.
Dormida, ausente, presente...en el temblor
leve de tu pecho.
Mientras el sueño te acuna en un caballo invisible.

Esas sábanas blancas, puras, recogen
tu presencia de esposa amante.
Cuando contemplo tu cuerpo extendido,
como un río que nunca acaba de pasar.
Como un claro espejo, donde las aves,
cada mañana,
se miran ante ti, hasta extasiarse.

Sí, dormida.Así sólo me atrevo a verte.
A descubrir el secreto que en tu seno permanece.
Después, cuando llegue la aurora,
y la luz bañe tus ojos,
despertarás despacio, como un leve suspiro.
Y sentirás que un beso que roza mis labios,
besará tus mejillas de lluvia transparente.



De mi libro "La esposa amante"
Ayyy Francisco que versos más dulces y tiernos, hacen sentir sosiego, calidez, amor duradero... ayy que románticos son estos enamorados versos que tu corazón nos comparte. Encantada de leerte mi querido amigo, besazos con admiración y cariño...muááááackssss...
 
Amiga Lomafresquita:

Siempre te agradezco tus efusivos comentarios, que me estimulan, al saber que caminamos juntos por la poesía.
Tú también recibe un cariñoso abrazo y un saludo poético.
 
Atrapas la intimidad del momento en un bello poema que la describe con detalles amorosos. Un gusto leerte, saludos cordiales.


Hay un leve rumor que sostiene el mundo.
Cuando inclinas la cabeza sobre la almohada,
y una constelación de estrellas
desciende a tus cerrados ojos en un tenue suspiro.
Todo cesa.Ya no late tu corazón
dormido en esa ausencia de temblores.
Sólo tu leve respiración traspasa tus sueños,
cuando, dormida,
reposas tu cabeza sobre mi pecho.

Te veo, te siento, acurrucada junto a mí,
en ese espacio íntimo, entre tu amor y mi amor.
Dormida, ausente, presente...en el temblor
leve de tu pecho.
Mientras el sueño te acuna en un caballo invisible.

Esas sábanas blancas, puras, recogen
tu presencia de esposa amante.
Cuando contemplo tu cuerpo extendido,
como un río que nunca acaba de pasar.
Como un claro espejo, donde las aves,
cada mañana,
se miran ante ti, hasta extasiarse.

Sí, dormida.Así sólo me atrevo a verte.
A descubrir el secreto que en tu seno permanece.
Después, cuando llegue la aurora,
y la luz bañe tus ojos,
despertarás despacio, como un leve suspiro.
Y sentirás que un beso que roza mis labios,
besará tus mejillas de lluvia transparente.



De mi libro "La esposa amante"
 

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