Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te busqué
y nunca perdí la fe en encontrarte
te miré
y supe de una vez lo que pasaba,
contaba mis pasos a tu almohada
y te besé.
Te noté
brillando radiante aurora entre la niebla
titubeante y cambiando mis blasfemias
por la más hermosa oración.
Te seguí
hasta el fin del mundo
y sentado en el muro fronterizo
encontré un burdel lleno de amor,
una habitación con tus tertulias
y un café para los dos.
Noté
una lágrima temblando en tus cosquillas
y aseguré por un momento mi ancla
a tus costillas
y como un náufrago me lancé
al mar en busca de tu amor.
Tan hermosa y asesina,
tan lujuria y agua bendita,
tan matadora y yo con vos
clavado a los tabiques de mi balsa
embelesando con nostalgia
los huesos de este amor.
Los huesos de este amor
que hoy desterramos
y al que le ponemos diez clavos
uno por cada vena que partió.
y nunca perdí la fe en encontrarte
te miré
y supe de una vez lo que pasaba,
contaba mis pasos a tu almohada
y te besé.
Te noté
brillando radiante aurora entre la niebla
titubeante y cambiando mis blasfemias
por la más hermosa oración.
Te seguí
hasta el fin del mundo
y sentado en el muro fronterizo
encontré un burdel lleno de amor,
una habitación con tus tertulias
y un café para los dos.
Noté
una lágrima temblando en tus cosquillas
y aseguré por un momento mi ancla
a tus costillas
y como un náufrago me lancé
al mar en busca de tu amor.
Tan hermosa y asesina,
tan lujuria y agua bendita,
tan matadora y yo con vos
clavado a los tabiques de mi balsa
embelesando con nostalgia
los huesos de este amor.
Los huesos de este amor
que hoy desterramos
y al que le ponemos diez clavos
uno por cada vena que partió.