Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te saludo con toda la música
de mi corazón,
con las notas que amanecen en mi alma,
con el sonido dulce del caracol
y con las luces del tren de la nostalgia.
Te abrazo con las manos encendidas
con la llama que inflama la pasión,
llevo en mi pecho una ilusión agradecida
por dejarme contemplarte en la mañana
como si yo fuera merecedor.
Seguramente la calle esté vacía
pues aunque tenga un millón de habitantes la ciudad
mis ojos no tienen luz ni más poesía
si no te topo por la acera, no existe nadie más.
Gracias por tu luz y compañía
gracias por el semáforo
que en verde siempre está,
perdona pero tengo la manía
de enamorarme de ti un poco más.
Hubiera preferido quedarme en casa
junto a tu fuego,
hacerme con tus besos un collar,
masticar tu ombligo
y dejar a la locura ciega al amar.
Seguramente me aconsejes
que tenga un poco de paciencia,
que la noche ya se encargará
de poner la luz del semáforo en rojo
mientras nos digerimos sin piedad.
de mi corazón,
con las notas que amanecen en mi alma,
con el sonido dulce del caracol
y con las luces del tren de la nostalgia.
Te abrazo con las manos encendidas
con la llama que inflama la pasión,
llevo en mi pecho una ilusión agradecida
por dejarme contemplarte en la mañana
como si yo fuera merecedor.
Seguramente la calle esté vacía
pues aunque tenga un millón de habitantes la ciudad
mis ojos no tienen luz ni más poesía
si no te topo por la acera, no existe nadie más.
Gracias por tu luz y compañía
gracias por el semáforo
que en verde siempre está,
perdona pero tengo la manía
de enamorarme de ti un poco más.
Hubiera preferido quedarme en casa
junto a tu fuego,
hacerme con tus besos un collar,
masticar tu ombligo
y dejar a la locura ciega al amar.
Seguramente me aconsejes
que tenga un poco de paciencia,
que la noche ya se encargará
de poner la luz del semáforo en rojo
mientras nos digerimos sin piedad.
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