Ècrire
Poeta recién llegado
mi cara lavada en lluvia color plata,
a los ojos que buscan entre la espesa niebla que forma paredes blancas,
mis pies traviesos pisando charcos de brea
esas manos cálidas cerrando en firmes puños,
solamente esperando la hora correcta para usar mi voz,
solamente esperando el momento adecuado para gritar y sacudir el nido...
un recuerdo que me pesa el cuello,
un constante ir y venir de mariposas en primavera,
una carta de ida y ninguna de regreso,
una taza de café que siempre esta caliente
tu voz en mi conciencia y mi repugnante omisión,
aquella cama vacía que en un tiempo fuera llena,
llena de palabras y suspiros, un ambiente de madera y vino...
a la deriva de una mirada triste
jugando con la baraja mas neutra
perdiendo el as entre los pliegues del abrigo,
contando copas en vez de triunfos,
inútil e ineficaz como lazarillo distraído
mi esporádica suerte de encontrar consuelo
mi camino de bajas y altas raspandome las rodillas
tu forma de convencerme que todo es mejor juntos
y tu manera de olvidar que lo lograste,
le vendiste un libro de ilusión al más inculto,
el pensar que sabia leerte...
no era un millón de emociones desconocidas,
como tu querías
para mi desgracia
era simple y no interesante...
a los ojos que buscan entre la espesa niebla que forma paredes blancas,
mis pies traviesos pisando charcos de brea
esas manos cálidas cerrando en firmes puños,
solamente esperando la hora correcta para usar mi voz,
solamente esperando el momento adecuado para gritar y sacudir el nido...
un recuerdo que me pesa el cuello,
un constante ir y venir de mariposas en primavera,
una carta de ida y ninguna de regreso,
una taza de café que siempre esta caliente
tu voz en mi conciencia y mi repugnante omisión,
aquella cama vacía que en un tiempo fuera llena,
llena de palabras y suspiros, un ambiente de madera y vino...
a la deriva de una mirada triste
jugando con la baraja mas neutra
perdiendo el as entre los pliegues del abrigo,
contando copas en vez de triunfos,
inútil e ineficaz como lazarillo distraído
mi esporádica suerte de encontrar consuelo
mi camino de bajas y altas raspandome las rodillas
tu forma de convencerme que todo es mejor juntos
y tu manera de olvidar que lo lograste,
le vendiste un libro de ilusión al más inculto,
el pensar que sabia leerte...
no era un millón de emociones desconocidas,
como tu querías
para mi desgracia
era simple y no interesante...