Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
No me acuerdo del color de sus ojos
ni del sonido de su voz sanadora,
era menuda como un día
y grande como un siglo,
mirada vidriosa,
manos de acero,
toda la familia cabía
en sus bolsillos,
la vida la puso a prueba
y ella pudo con todo
menos con el final inevitable,
manojito de risas,
caricia eterna,
besos de naranja,
pelo de estrellas,
sonrisa de luna,
no sabía leer ni escribir,
conocía el mundo que necesitaba,
mi abuela Cándida no se ha ido,
su legado sigue vivo
en los que la recordamos
y en las frases que decimos
que de ella aprendimos,
abuelita no me puedo acordar de todo
pero de quererte nunca me he olvidado.
ni del sonido de su voz sanadora,
era menuda como un día
y grande como un siglo,
mirada vidriosa,
manos de acero,
toda la familia cabía
en sus bolsillos,
la vida la puso a prueba
y ella pudo con todo
menos con el final inevitable,
manojito de risas,
caricia eterna,
besos de naranja,
pelo de estrellas,
sonrisa de luna,
no sabía leer ni escribir,
conocía el mundo que necesitaba,
mi abuela Cándida no se ha ido,
su legado sigue vivo
en los que la recordamos
y en las frases que decimos
que de ella aprendimos,
abuelita no me puedo acordar de todo
pero de quererte nunca me he olvidado.