Victor Rodriguez
Poeta fiel al portal
En Cata, su bahía, te espera engalanada.
Disponen sus diademas, con tintes de azahar,
las tibias olas, propias de mi caribe mar
y una ilusión rebulle, por ti, desesperada.
¡Permíteme Universo! Concédeme el contento
de ver sus azabaches magreados por la brisa,
que acaricie su rostro, que aflore su sonrisa
y provoque un suspiro fecundo de portento.
Sus hermosas arenas ya palidecerán
por tu apuesto donaire, por tu gentil mirar.
Plagiaran los corceles, dama, tu deambular.
Tus voces y jolgorios todos pervivirán.
Y tus ojazos negros, tu hilaridad sonora
permanecerán siempre en mí, bella señora.
Disponen sus diademas, con tintes de azahar,
las tibias olas, propias de mi caribe mar
y una ilusión rebulle, por ti, desesperada.
¡Permíteme Universo! Concédeme el contento
de ver sus azabaches magreados por la brisa,
que acaricie su rostro, que aflore su sonrisa
y provoque un suspiro fecundo de portento.
Sus hermosas arenas ya palidecerán
por tu apuesto donaire, por tu gentil mirar.
Plagiaran los corceles, dama, tu deambular.
Tus voces y jolgorios todos pervivirán.
Y tus ojazos negros, tu hilaridad sonora
permanecerán siempre en mí, bella señora.
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