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Sonriendo...
Un manojito de versos es muy poco para ti,
un cumulo de luceros tampoco es suficiente,
ni el azul mar, ni la clara luna, el sol naciente
o de manto el mágico celeste lo sería,
¡oh, madrecita mía¡
Adosarme en tu pecho deseo para tu calor sentir
y en esas mejillitas rosa besarte con amor,
borrando todo sabor de lagrimas de dolor,
honrando tus virtudes e incitando tu alegría,
¡oh, madrecita mía!
Con una diadema de rosas rojas te corono,
peinando con mis dedos tus níveos cabellos,
y mirándome en el espejo de tus ojos bellos,
te invento una canción con letra del alma mía,
¡oh madrecita mía!
Agradecerte quiero tus cuidados,
con nostalgia añoro tu bendición,
no hay quien te equivale en tu noble misión,
si eres vivida Ave María
¡oh madrecita mía!
Al trinar de las aves,
al rumor del río y el viento, se unirá voz
para decirte que tu amor es tan grande como el del mismo Dios
¡Oh, madrecita, mía!
¡Mamita mía!
un cumulo de luceros tampoco es suficiente,
ni el azul mar, ni la clara luna, el sol naciente
o de manto el mágico celeste lo sería,
¡oh, madrecita mía¡
Adosarme en tu pecho deseo para tu calor sentir
y en esas mejillitas rosa besarte con amor,
borrando todo sabor de lagrimas de dolor,
honrando tus virtudes e incitando tu alegría,
¡oh, madrecita mía!
Con una diadema de rosas rojas te corono,
peinando con mis dedos tus níveos cabellos,
y mirándome en el espejo de tus ojos bellos,
te invento una canción con letra del alma mía,
¡oh madrecita mía!
Agradecerte quiero tus cuidados,
con nostalgia añoro tu bendición,
no hay quien te equivale en tu noble misión,
si eres vivida Ave María
¡oh madrecita mía!
Al trinar de las aves,
al rumor del río y el viento, se unirá voz
para decirte que tu amor es tan grande como el del mismo Dios
¡Oh, madrecita, mía!
¡Mamita mía!