Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Saciar tu ombligo me he propuesto hoy
centro de mi universo
que rota por galaxias portentosas
trasladándome a páramos misteriosos.
Subyugado me sumerjo insaciable
a encontrar el centro donde late tu vida,
en el que se cuelan estrellas,
explotando magníficas en cielos de abandonos.
Mancebo y conspicuo
ruedo mi dedo en la entrada del ombligo
queriendo continuar por la quebrada,
que me delata tu espalda
y concibo señuelos que han de atraer tus mariposas.
Silencioso me convierto en sombra
para encallar casual,
entre mis labios y tu mar
monto sonriente entre abismos,
brincando con mi animal sobre tu madrigal.
El rocío se deja caer en tu ombligo
y bebo a sorbos la humedad,
en donde creo está tu ayuno
y sacio hasta el abandono la sed,
que se había quedado seca,
desde mi lengua hasta tu fragancia sensual.
Quise comenzar desde tu ombligo,
desde donde florece tu centro,
el que me hace danzar contento,
vertiendo pétalos aromáticos
a ver si así te sugiere descubrir mi baúl
centro de mi universo
que rota por galaxias portentosas
trasladándome a páramos misteriosos.
Subyugado me sumerjo insaciable
a encontrar el centro donde late tu vida,
en el que se cuelan estrellas,
explotando magníficas en cielos de abandonos.
Mancebo y conspicuo
ruedo mi dedo en la entrada del ombligo
queriendo continuar por la quebrada,
que me delata tu espalda
y concibo señuelos que han de atraer tus mariposas.
Silencioso me convierto en sombra
para encallar casual,
entre mis labios y tu mar
monto sonriente entre abismos,
brincando con mi animal sobre tu madrigal.
El rocío se deja caer en tu ombligo
y bebo a sorbos la humedad,
en donde creo está tu ayuno
y sacio hasta el abandono la sed,
que se había quedado seca,
desde mi lengua hasta tu fragancia sensual.
Quise comenzar desde tu ombligo,
desde donde florece tu centro,
el que me hace danzar contento,
vertiendo pétalos aromáticos
a ver si así te sugiere descubrir mi baúl