Viven las palabras

PITEIRA

Poeta que considera el portal su segunda casa
Paseaban los fusiles,
las pistolas y las balas
por oscuras carreteras,
por las cunetas calladas.

Paseaban por el monte
bajo las noches de plata
o tras los tímidos faros,
antes de rayar el alba,
de camionetas de muerte
que a la muerte los llevaban.

Y pretenden que olvidemos,
los de la derecha rancia,
pero sus muertos no son
los que ocultan en las zanjas;
son los muertos inocentes
que sus ancestros mataban.

Que callen ya los fusiles,
las pistolas y las balas,
que no se oculte la muerte
bajo las noches de plata
ni tras los tímidos faros
de camionetas macabras,
que hablando están desde siempre
en las calles las palabras.

Muchos poetas sufrieron
por decirlas, por gritarlas,
y aquellos verdugos fríos
así creyeron callarlas,
pues pensaron que matándolos
a sus palabras mataban.

Que en la calle está el poema,
y que en la calle el verso anda,
que no les tenemos miedo,
que las calles no se callan,
que como dijo el poeta:
aún nos queda la palabra.
 
Paseaban los fusiles,
las pistolas y las balas
por oscuras carreteras,
por las cunetas calladas.

Paseaban por el monte
bajo las noches de plata
o tras los tímidos faros,
antes de rayar el alba,
de camionetas de muerte
que a la muerte los llevaban.

Y pretenden que olvidemos,
los de la derecha rancia,
pero sus muertos no son
los que ocultan en las zanjas;
son los muertos inocentes
que sus ancestros mataban.

Que callen ya los fusiles,
las pistolas y las balas,
que no se oculte la muerte
bajo las noches de plata
ni tras los tímidos faros
de camionetas macabras,
que hablando están desde siempre
en las calles las palabras.

Muchos poetas sufrieron
por decirlas, por gritarlas,
y aquellos verdugos fríos
así creyeron callarlas,
pues pensaron que matándolos
a sus palabras mataban.

Que en la calle está el poema,
y que en la calle el verso anda,
que no les tenemos miedo,
que las calles no se callan,
que como dijo el poeta:
aún nos queda la palabra.
Plas, plas, plas, plas. Estoy de pie y aplaudiéndote. Fuerte, potente, intenso, sincero, real, así es este maravilloso romance que has compuesto con la pluma y con tu alma. Para que sientas mi empatía para contigo y para con tu romance, voy a dejarte un poema que escribí hace ya tiempo, aunque lo publiqué mucho después (está en este Foro, bajo el título ""Yo, no lo olvido"", pero no deseo que lo comentes, para no subirlo de nuevo, pues ya tuvo muchos comentarios, y ahora, los publico en ""clásica no competitiva" (pues los escribo en clásica) para no tener enfrentamientos con algunos compañeros con los que crucé agrias palabras, y por eso ya nada publico en "socio-políticos"". Dice así:

Me contaron los ancianos, testimonios de su tiempo,
un cuento surrealista; me hablaron de paredones,
de fuego en noche callada, de los negros corazones
envueltos en la mortaja del caqui, de la estrella y la medalla.
De mil puños apretados, de mil rosas marchitadas,
de la tinta ensangrentada, de la sangre, que hecha tinta,
dejó su sello en Granada.

Me contaron como ahogaron
la palabra, el pensamiento, y la tenaz resistencia.

Se alzaron en “””glorioso movimiento””,”
apoyados por la Iglesia, los “”””valientes patriotas””””,
aquellos que, en su alma rota,
con la pistola en la mano,
y como verbo , “¡cojones!, ¡ a callar!, ¡rojo de mierda!, ¡me cago….!,
asesinaron a un pueblo y abolieron la Justicia,
su argumento…..., los cañones.

Esos chulos criminales tienen nombres, y dicen que lo olvidemos,
que olvidemos las masacres en las riberas del Darro,
y a lo ancho y largo de España
ultrajada por sus botas.

Pisotearon rosales…
y solo dejaron barro.

Yo, no lo olvido.


José Galeote Matas (España)
 
Plas, plas, plas, plas. Estoy de pie y aplaudiéndote. Fuerte, potente, intenso, sincero, real, así es este maravilloso romance que has compuesto con la pluma y con tu alma. Para que sientas mi empatía para contigo y para con tu romance, voy a dejarte un poema que escribí hace ya tiempo, aunque lo publiqué mucho después (está en este Foro, bajo el título ""Yo, no lo olvido"", pero no deseo que lo comentes, para no subirlo de nuevo, pues ya tuvo muchos comentarios, y ahora, los publico en ""clásica no competitiva" (pues los escribo en clásica) para no tener enfrentamientos con algunos compañeros con los que crucé agrias palabras, y por eso ya nada publico en "socio-políticos"". Dice así:

Me contaron los ancianos, testimonios de su tiempo,
un cuento surrealista; me hablaron de paredones,
de fuego en noche callada, de los negros corazones
envueltos en la mortaja del caqui, de la estrella y la medalla.
De mil puños apretados, de mil rosas marchitadas,
de la tinta ensangrentada, de la sangre, que hecha tinta,
dejó su sello en Granada.


Me contaron como ahogaron
la palabra, el pensamiento, y la tenaz resistencia.


Se alzaron en “””glorioso movimiento””,”
apoyados por la Iglesia, los “”””valientes patriotas””””,
aquellos que, en su alma rota,
con la pistola en la mano,
y como verbo , “¡cojones!, ¡ a callar!, ¡rojo de mierda!, ¡me cago….!,
asesinaron a un pueblo y abolieron la Justicia,
su argumento…..., los cañones.


Esos chulos criminales tienen nombres, y dicen que lo olvidemos,
que olvidemos las masacres en las riberas del Darro,
y a lo ancho y largo de España
ultrajada por sus botas.

Pisotearon rosales…
y solo dejaron barro.

Yo, no lo olvido.

José Galeote Matas (España)
Gracias, José. Como me recomendaste no visité el poema en el foro, pero lo leí aquí. Entiendo bien tu comentario y te lo agradezco de veras.
Un abrazo.
 
Bravo, por los dos;
bello y veraz, a los criminales ni a sus víctimas jamás los olvidaremos;
las tuve en mi propia familia y no perdono a los primeros
.
Gracias, Cheros, por la parte que me toca. Jamás se ha de olvidar, como bien mantienes en tu comentario; hemos de hacer honor a la memoria histórica, y justicia a las víctimas..., y condena moral a los verdugos.
Un fuerte abrazo, querido amigo.
 

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