Cris Cordova
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el silencio de esta noche bella,
rasgando con el eco de tu voz
la alcoba,
concibiendo en sueños una estrella,
que furtiva para tí mi alma
la roba.
Se pierden en los rincones
tus besos,
mientras regalamos amor
por montones,
se pintan de rojo
mis huesos,
pués la carne te la llevaste
a tirones.
Sentía como canto de sirena
tu dulce voz a mi oido,
tu perfume el aire llena
de elixir de amor prohibido,
rozando mi piel morena
con el calor de tu cuerpo
atrevido.
¡Oh que belleza!
compartir mi tiempo contigo,
por ti perdí la cabeza,
en tus brazos hallé abrigo,
¡Oh que belleza!
maduraste mi campo de trigo
con el sol de tus ojos,
princesa.
rasgando con el eco de tu voz
la alcoba,
concibiendo en sueños una estrella,
que furtiva para tí mi alma
la roba.
Se pierden en los rincones
tus besos,
mientras regalamos amor
por montones,
se pintan de rojo
mis huesos,
pués la carne te la llevaste
a tirones.
Sentía como canto de sirena
tu dulce voz a mi oido,
tu perfume el aire llena
de elixir de amor prohibido,
rozando mi piel morena
con el calor de tu cuerpo
atrevido.
¡Oh que belleza!
compartir mi tiempo contigo,
por ti perdí la cabeza,
en tus brazos hallé abrigo,
¡Oh que belleza!
maduraste mi campo de trigo
con el sol de tus ojos,
princesa.