Mis amigos no tienen país, nombre ni apellido,
son como las estrellas en un cielo límpido,
como el agua de un manantial,
transparentes,
auténticos.
Los he encontrado, los he buscado y lo admito,
porque hermanos son, hermanos que he elegido.
Mas no son sólo estas palabras,
no son montañas a los ojos inventadas,
son realidades,
indestructibles,
son hechos y alegrías,
aunque también penas compartidas.
Mis amigos no tienen país, nombre ni apellido,
son hombres, son mujeres, son niñas y niños,
son ancianos y ancianas
a los que admiro.
Son caminos diferentes, unidos a mi vida,
a quienes parte de lo que soy les debo...
Son como la brisa del viento
y una estrella fugaz,
pasan y dejan su huella,
no los he de olvidar jamás.
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son como las estrellas en un cielo límpido,
como el agua de un manantial,
transparentes,
auténticos.
Los he encontrado, los he buscado y lo admito,
porque hermanos son, hermanos que he elegido.
Mas no son sólo estas palabras,
no son montañas a los ojos inventadas,
son realidades,
indestructibles,
son hechos y alegrías,
aunque también penas compartidas.
Mis amigos no tienen país, nombre ni apellido,
son hombres, son mujeres, son niñas y niños,
son ancianos y ancianas
a los que admiro.
Son caminos diferentes, unidos a mi vida,
a quienes parte de lo que soy les debo...
Son como la brisa del viento
y una estrella fugaz,
pasan y dejan su huella,
no los he de olvidar jamás.
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