A contra luz.
Poeta asiduo al portal
"Palacio revuelto"
Me encontré
en la torre más alta
del viejo palacio
que sienta sus ruinas
detrás del camino
me encontré
a una Reina sin Rey
con varios peones
un mustio caballo
la mesa en tres patas
y dos sillas con lino.
Me encontré
tres viejas lechuzas
la puerta entreabierta
una jarra dorada
y dos copas sin vino.
Me encontré
colgada en la esquina
una vaina de espada
que estuvo antes llena
y ahora es vacía.
Me encontré
la sangre ya seca
el polvo y la ausencia
las prendas desechas
el piso sin losas
y la luz encendida.
Me encontré
en el polvo del piso
solo huellas de ida
y el chasquido de un beso
que sonó a despedida.
Me encontré
en la torre revuelta
del viejo palacio
en el ala opuesta
a la vaina colgada
me encontré
sentado en la esquina
llorando a Cupido.
De Mijares, sí.
Me encontré
en la torre más alta
del viejo palacio
que sienta sus ruinas
detrás del camino
me encontré
a una Reina sin Rey
con varios peones
un mustio caballo
la mesa en tres patas
y dos sillas con lino.
Me encontré
tres viejas lechuzas
la puerta entreabierta
una jarra dorada
y dos copas sin vino.
Me encontré
colgada en la esquina
una vaina de espada
que estuvo antes llena
y ahora es vacía.
Me encontré
la sangre ya seca
el polvo y la ausencia
las prendas desechas
el piso sin losas
y la luz encendida.
Me encontré
en el polvo del piso
solo huellas de ida
y el chasquido de un beso
que sonó a despedida.
Me encontré
en la torre revuelta
del viejo palacio
en el ala opuesta
a la vaina colgada
me encontré
sentado en la esquina
llorando a Cupido.
De Mijares, sí.
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