Pasa la vida

Jucatohi

Poeta fiel al portal
Pasa la vida.
Como se pasa el crudo invierno
al calor de una cerilla,
titilante,
sostenida por unos dedos
que se acabarán quemando.
Mientras, en los cristalinos
golpean las gotas del corazón,
que caen sin cesar.
Auto infligiéndose la piadosa mentira:
tras el frío vendrá el calor,
la luz tras la oscuridad.
Repitiendo el mantra
desde los calados huesos,
arropándose con humo.
La carne como capote
que no abriga el alma.
Pasa la vida,
¿o quizás ella no se mueve?
y pasamos nosotros.


Pasamos…
con la vocación de felicidad
de un profesional de la tristeza.
Clown que se pinta cada mañana
la sonrisa en la cara,
la roja nariz sobre la roja nariz.
Tras el aspaviento de presentación
sobre la pista… el primer tropezón,
no siempre falso.
Y con los chorros de agua
que salen de sus ojos,
impulsados por la bomba de su mano,
se mezclan las lágrimas verdaderas
impulsadas por aquella otra vieja bomba
de su pecho.
Repartidor de risas
desde la desolación,
suministrador de ilusiones
desde la desesperación.


¡El espectáculo debe continuar!

Encendemos otra cerilla.
 
Pasa la vida igual que un cerillo dura encendido, buscando la razón de ser y estar en este mundo terrenal, hondas líneas para expresar el camino de la existencia. Un caluroso saludo. Que la vida te sea plena en amor y prosperidad. Hasta pronto.
 
Pasa la vida.
Como se pasa el crudo invierno
al calor de una cerilla,
titilante,
sostenida por unos dedos
que se acabarán quemando.
Mientras, en los cristalinos
golpean las gotas del corazón,
que caen sin cesar.
Auto infligiéndose la piadosa mentira:
tras el frío vendrá el calor,
la luz tras la oscuridad.
Repitiendo el mantra
desde los calados huesos,
arropándose con humo.
La carne como capote
que no abriga el alma.
Pasa la vida,
¿o quizás ella no se mueve?
y pasamos nosotros.

Pasamos…
con la vocación de felicidad
de un profesional de la tristeza.
Clown que se pinta cada mañana
la sonrisa en la cara,
la roja nariz sobre la roja nariz.
Tras el aspaviento de presentación
sobre la pista… el primer tropezón,
no siempre falso.
Y con los chorros de agua
que salen de sus ojos,
impulsados por la bomba de su mano,
se mezclan las lágrimas verdaderas
impulsadas por aquella otra vieja bomba
de su pecho.
Repartidor de risas
desde la desolación,
suministrador de ilusiones
desde la desesperación.

¡El espectáculo debe continuar!

Encendemos otra cerilla.
Pasar tan rapidamente como las ilusiones que nos habitan,
poco a poco quemamos instantes, felicidad y tristeza se solapan en
esa lumbre que prendemos como un ritual instaurado y
esperando ese futuro de la armonia perdida.
un lujo de obra, plenitud de pasajes que se beben como
un ansiado licor de esencias.
saludos. excelente. luzyabsenta
 
Tras una larga ausencia, por causa del paso de la vida, vuelvo a la carga.
Pido disculpas por no haber atendido a vuestros comentarios, sirvan estas palabras de agradecimiento a cada uno de vosotros.
Un cordial abrazo.

Carlos.
 
Tras una larga ausencia, por causa del paso de la vida, vuelvo a la carga.
Pido disculpas por no haber atendido a vuestros comentarios, sirvan estas palabras de agradecimiento a cada uno de vosotros.
Un cordial abrazo.

Carlos.

Siento que merece la pena estar en
una nueva lectura con esta genial e
inspiradora obra de sutil melancolia,
y a la vez ser agradecido a tu amable
respuesta para mi comentario.
saludos siempre sinceros de luzyabsenta
 

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