Lorenzo Díaz
Poeta recién llegado
Ella, como Dios la trajo
Tumbada en su alcoba estaba
Desnudo su blanco cuerpo
Dejaba descubiertas sus imperfecciones
Sobre blancas mantas estaba echada
Esperando a su gran amor
Que a ella la miraba
Desde el otro lado de la habitación
Como un tigre al acecho
Lentamente se acercó
Para pasar por ese estrecho
Hasta llegar a su corazón
De pasión se llenó su alcoba
Aunque silenciosa, secreto era su amor
Y así su incendio de silencio
Consumió su habitación
Tumbada en su alcoba estaba
Desnudo su blanco cuerpo
Dejaba descubiertas sus imperfecciones
Sobre blancas mantas estaba echada
Esperando a su gran amor
Que a ella la miraba
Desde el otro lado de la habitación
Como un tigre al acecho
Lentamente se acercó
Para pasar por ese estrecho
Hasta llegar a su corazón
De pasión se llenó su alcoba
Aunque silenciosa, secreto era su amor
Y así su incendio de silencio
Consumió su habitación
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