Lorenzo Díaz
Poeta recién llegado
Su aroma perfecto
Llenó de besos el aire
Hechizó a los rectos
Y volcó las morales
Entre ellos, guerra hubo
Matanza por deseo
Todo por la culpa
De esta mujer de marfil
Sus ángulos cautivaban
Sus perfecciones relucían
Cada vez que un hombre
Mataba a otro por ella cada día
“¡Ay la mujer de marfil!”, decían
Pues, aunque mucho deseo le tenían
A fin de cuentas, todos la resentían…
Llenó de besos el aire
Hechizó a los rectos
Y volcó las morales
Entre ellos, guerra hubo
Matanza por deseo
Todo por la culpa
De esta mujer de marfil
Sus ángulos cautivaban
Sus perfecciones relucían
Cada vez que un hombre
Mataba a otro por ella cada día
“¡Ay la mujer de marfil!”, decían
Pues, aunque mucho deseo le tenían
A fin de cuentas, todos la resentían…