Edgar Elias
Poeta recién llegado
Violeta parda de rubí,
Pupila ardiente de pétalos rojizos.
En tu frente se posan los últimos rayos celestiales.
Pestaña esmeralda que hipnotiza mi aleteo abejorro.
Madreselva tapatía de mariposas.
Ven, pedazo de lágrima punzante de nubes
que extirpa las sombras de la nuca de los relojes..
besa mi reflejo del océano
que soy la punta de un barco jinete de delfines.
en tus ojos cubiertos de alcoba incandescente.
Dibuja la luz de este pueblo misterioso de jabalina.
Solo he muerto una vez y quizá otra vez
Cuando se nos derrumba el horizonte
En la quijada
Al tocar el hambre atroz de las manecillas.
No volverán! los himnos descarapelados
Del aterrizaje
Tu rocío hace temblar todas las primaveras.
Pupila ardiente de pétalos rojizos.
En tu frente se posan los últimos rayos celestiales.
Pestaña esmeralda que hipnotiza mi aleteo abejorro.
Madreselva tapatía de mariposas.
Ven, pedazo de lágrima punzante de nubes
que extirpa las sombras de la nuca de los relojes..
besa mi reflejo del océano
que soy la punta de un barco jinete de delfines.
en tus ojos cubiertos de alcoba incandescente.
Dibuja la luz de este pueblo misterioso de jabalina.
Solo he muerto una vez y quizá otra vez
Cuando se nos derrumba el horizonte
En la quijada
Al tocar el hambre atroz de las manecillas.
No volverán! los himnos descarapelados
Del aterrizaje
Tu rocío hace temblar todas las primaveras.