Cris Cordova
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Para amarte!
No necesito ser cupido
que lanza al azar sus saetas,
basta dibujar la silueta
de este corazón y sus latidos.
¡Para amarte!
Sería ebrio de amor empedernido,
tus labios, la copa que me inquieta,
en tu regazo quedarme dormido
después de juntos haber hecho fiesta.
¡Para amarte!
Volvería a llenar tu pileta
que dejaron secar por descuido,
de mi amor estarás repleta,
tu tristeza quedará en el olvido.
¡De cierto te amaré!
Aunque seas una abeja,
yo seré siempre tu panal,
si ahora de mi te alejas,
sé que regresarás
con tu precioso néctar
a mi colmena llenar,
en mi guardo la miel
que a tu boca saciará.
¡No es promesa, es la Ley
de mi Naturaleza! .
No necesito ser cupido
que lanza al azar sus saetas,
basta dibujar la silueta
de este corazón y sus latidos.
¡Para amarte!
Sería ebrio de amor empedernido,
tus labios, la copa que me inquieta,
en tu regazo quedarme dormido
después de juntos haber hecho fiesta.
¡Para amarte!
Volvería a llenar tu pileta
que dejaron secar por descuido,
de mi amor estarás repleta,
tu tristeza quedará en el olvido.
¡De cierto te amaré!
Aunque seas una abeja,
yo seré siempre tu panal,
si ahora de mi te alejas,
sé que regresarás
con tu precioso néctar
a mi colmena llenar,
en mi guardo la miel
que a tu boca saciará.
¡No es promesa, es la Ley
de mi Naturaleza! .