Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
He visto reír a las ratas
en el solar del viento olvidado,
una palabra joven dormía
en una lata de sardinas,
el sol fumaba versos intransitivos,
en una ventana sin cristales
los niños construían rascacielos,
los ecos de los sueños recientes
se desnudaban de pieles,
agua y piedra,
saliva y cemento,
la tarde quería ser alimento
para los árboles sin nidos
que recitan frutos amargos,
el río rozaba la noche de la lluvia
siempre vestida de promesas,
tierra y césped,
sangre y cerveza,
las ramas del silencio bebían tiempo
de los labios de las hormigas obreras.
Allí vive lo que se esconde
en el latir de la arena que vuela
hacia los tejados repletos de palomas sabias,
el amor a ras de suelo,
sin alas envidiosas,
sin versos románticos,
ni besos inevitables.
en el solar del viento olvidado,
una palabra joven dormía
en una lata de sardinas,
el sol fumaba versos intransitivos,
en una ventana sin cristales
los niños construían rascacielos,
los ecos de los sueños recientes
se desnudaban de pieles,
agua y piedra,
saliva y cemento,
la tarde quería ser alimento
para los árboles sin nidos
que recitan frutos amargos,
el río rozaba la noche de la lluvia
siempre vestida de promesas,
tierra y césped,
sangre y cerveza,
las ramas del silencio bebían tiempo
de los labios de las hormigas obreras.
Allí vive lo que se esconde
en el latir de la arena que vuela
hacia los tejados repletos de palomas sabias,
el amor a ras de suelo,
sin alas envidiosas,
sin versos románticos,
ni besos inevitables.