Azul Dean
Poeta fiel al portal
Nunca me engañaste
siempre fui la simple misericordia que te ayudaba a llegar a fin de mes
Esperaba, yo esperaba el milagro,
mientras tú te fumabas el mundo en esos canutillos de verde y entresijos
de espalda a mis paredes o encima de mi piel
dejando quemaduras en el borde de los días
o ahuecando las palabras
para que sonaran prodigiosas
Modelando la voz
aquilatando los gestos
matándome de espera
Yo esperaba,
al menos, las huellas y las armas predispuestas,
los sonidos de tu cuerpo y mis dedos navegando como pequeños caracoles
ardiendo en la cumbre de tu pecho derrotado.
Mentiras a medias o todas las verdades camufladas en el rito gentil del mercadeo
Jugábamos a no reconocernos
al control ilegible de las horas
a eludir con firme parsimonia
la última escena de las sílabas
que nos dieran-cual náufragos- la más definitiva de las islas.
El deseo se fue
y me sentí culpable y te hice culpable
Detrás del primer paso
dibujé distancias para empequeñecer la herida
Y a plomo
cerré los párpados y desplacé tu ruina
Ya no vuelvo atrás:
Enfréntate a tu suerte
el mundo gira y gira.
siempre fui la simple misericordia que te ayudaba a llegar a fin de mes
Esperaba, yo esperaba el milagro,
mientras tú te fumabas el mundo en esos canutillos de verde y entresijos
de espalda a mis paredes o encima de mi piel
dejando quemaduras en el borde de los días
o ahuecando las palabras
para que sonaran prodigiosas
Modelando la voz
aquilatando los gestos
matándome de espera
Yo esperaba,
al menos, las huellas y las armas predispuestas,
los sonidos de tu cuerpo y mis dedos navegando como pequeños caracoles
ardiendo en la cumbre de tu pecho derrotado.
Mentiras a medias o todas las verdades camufladas en el rito gentil del mercadeo
Jugábamos a no reconocernos
al control ilegible de las horas
a eludir con firme parsimonia
la última escena de las sílabas
que nos dieran-cual náufragos- la más definitiva de las islas.
El deseo se fue
y me sentí culpable y te hice culpable
Detrás del primer paso
dibujé distancias para empequeñecer la herida
Y a plomo
cerré los párpados y desplacé tu ruina
Ya no vuelvo atrás:
Enfréntate a tu suerte
el mundo gira y gira.
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