danie
solo un pensamiento...
La lluvia se ancló en el cuerpo de aquella mujer
mientras esperaba el otoño
en el muelle de la memoria.
Puedo decir que su mirada cortaba
a trincherazos la nostalgia.
A pesar de la húmeda soledad
que se caló
en los huesos y los años,
aún
conocíamos la definición del amor.
Y fue un instante de eternidad sublime
en la que deletreamos con nuestros acelerados latidos
la palabra amar.
Esa misma noche
llovió sobre nosotros todo el mar.
¿¡Será que Dios lloró
lágrimas de felicidad!?
mientras esperaba el otoño
en el muelle de la memoria.
Puedo decir que su mirada cortaba
a trincherazos la nostalgia.
A pesar de la húmeda soledad
que se caló
en los huesos y los años,
aún
conocíamos la definición del amor.
Y fue un instante de eternidad sublime
en la que deletreamos con nuestros acelerados latidos
la palabra amar.
Esa misma noche
llovió sobre nosotros todo el mar.
¿¡Será que Dios lloró
lágrimas de felicidad!?