Podrías perder la figura.
Esa escultura que destila dulzura . Esa estructura curvilínea que hoy es segura.
Esa hermosura que no perdura.
Y que dura lo que dura una sesión de manicura.
Podrías perderla con presura,
en la grosura de unas libras en tu cintura
o en la espesura de unas lineas en tus mejillas pasandole factura a tu lindura.
Podrías perder la postura.
Esa pose de edecán y tu estatura.
Esa sonrisa de media luna sin fisuras ni fracturas.
Y podrías perder también esas curvas por llanuras.
Y yo a esas alturas,
beberé tus amarguras en la frescura de tu piel
y en la hendidura de tu ombligo un vaso de miel.
Escucharé los suspiros del ayer y tus desilusiones futuras.
Y cuando ya solo queden recuerdos de tu albura,
y te afanes en sombrear zonas oscuras en la blancura de tu piel y los vestigios de su tersura con pintura.
Y tu vientre sea víctima de la levadura de la edad y las criaturas.
Cuando usar tacones te sea una tortura
Y a la vez una locura porque a tus pies en vez de una,
necesitaran mas pedicura por su textura.
Cuando los años te vuelvan a la inocencia madura,
pura y sencilla encontraras la cura entre elogios y poemas del hombre que te amo si importarle conjeturas.
Cuando tus sonrisas sean apagadas por tu dentadura,
y rejuvenecer venga a ser contra natura.
Cuando ya solo quedemos tu y yo,
sin armaduras ante la realidad. Con ternura te abrazaré.
Y cuando nuestra vejez prematura
nos invite a la investidura te diré que siempre estuve ahí a pesar de mil rupturas y te amé .
De eso nunca tendrás dudas.
©®
Autor: Angel EC Chub.