E
Edith Elvira Colqui Rojas
Invitado
Perdón caballero:
Usted dice que me conoce,
que un día atravesó mis jardines,
que gozó de sus mejores frutos,
que fui mariposa sumisa entre sus brazos.
Perdone mi huraño caballero,
pero yo a usted, no lo recuerdo.
Me dice que un día me llevó a conocer la luna,
que por las noches nuestras sábanas eran cómplices.
Perdón lejano caballero,
pero de sus huellas no me acuerdo.
Sus caricias se hicieron hielo,
sus besos, humo negro,
y de su voz, ¡ya ni me acuerdo!
No recuerdo tu amor.
No recuerdo su faz, ni su cuerpo.
No recuerdo, sus calles, ni sus ternos.
No recuerdo nada de su aspecto.
Será tal vez porque fue un amor funesto,
un amor veleidoso,
que se deleitaba solo en besos fugaces gozos,
será que no tuvo masa compacta,
será que no fue un verdadero amor.
O será, que me dejó, por la vereda llorando.
Será... que mi corazón tanto ha lastimado,
con desengaños y desprecios,
que lo dejó, hecho piedra.
¡Será que lo aniquiló usted mismo caballero!
Y ahora, de ese amor que menciona,
no queda polvo de su recuerdo.
Perdón caballero,
pero como le repito:
A usted yo no recuerdo,
ni odio, ni rencor, por usted muerdo;
le afirmo simplemente eso:
¡Yo a usted, no lo conozco, ni recuerdo!
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - Derechos reservados
Última edición por un moderador: