Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
Claudia hoy me ha llevado a la mas profunda de las soledades. No se, no se que le está pasando a mi amiga. No se si, preocuparme o alegrarme de su alma inquieta aunque serena. Libre a pesar del cautiverio…Enamorada, aunque indiferente...
A veces, siento envidia de ella, mas cuando se lo digo, me mira y sonríe, No hay porque, Sandra, todo lo mio es tuyo y para ti, tu eres mis dedos para escribir, mis labios para hablar. No amiga mía, no sientas de mi envidia…
Entonces, vierte en mi todos sus sueños para que yo, la observe de lejos...Y siento que no, que no podría ser ella.
Anoche me volví a escapar, por esa ventana del sueño, y fui rosa…una rosa amarilla.
Hallé en el camino su espina, una espada, una mariposa, una hoja...
Me desperté en un mar desconocido, las olas manejaban mi pequeña barquilla como si fuera un palillo. Aunque mi barquilla no era tal, solo era un trozo de madera con un timón…
Yo era persona, mas allí era una rosa, una rosa amarilla, casi marchita, mas con vida.
Podía sentir la sal del mar en los ojos y mis brazos fuertemente asidos al timón…
El cielo era también como agua contenida, pura desolación…
Miré hacia todos lados y no divisé nada de tierra…
No entiendo que esperanza me mantenía aun a flote…
De pronto una mariposa revoloteó a mi alrededor...Agradecí ver algo de vida en aquel mar de muerte, y dejé que se posara en mi hombro. Mas le pedí que no agitara sus alas, pues yo, podía perder el equilibrio…
Ella, mi única compañera, después de algunas caricias, me abandonó, no duró mas que sus días, condensados en segundos...La vi partir, y sentí celos de sus alas…
Mas cuando ella se fue, del cielo calló una hoja. Una vieja hoja color de otoño, mi amada estación, la estación de la melancolía...Ella, en forma de cuenco me trajo agua del cielo, agua dulce, agua fresca...Se acerco a mis labios, y pude sentir su tacto como algodón a pesar de su sequedad. Se inclino despacio y calmo mi sed…
Tan pronto como me dio a beber, la hoja, se deshizo, había llegado su fin...Yo era su última estación.
Cuando todo iba peor, medio ahogada llegó hasta mi barquilla una espina, le extendí mi mano, y la hice subir a mi nave, al fin, era parte de mi, yo era su rosa, ella mi espina…
Le abrí todo mi corazón, le di las llaves de mi barco para que tomara el mejor lugar, todas las rosas viajan con sus espinas, me dije. Mas ella se hizo mas grande y se planto en el timón. ¡Se convirtió en mi constante dolor! Pues yo no podía quitar las manos del timón y cada toque era una herida, mis manos sangraban tanto que ya teñían de rojo el piso de mi nave...Podía sentir en mis huesos, el arañazo de la espina. Ella me desmembró las manos, mi único medio para poder llegar a algún lugar donde sobre vivir…
Ella me hirió profundamente, la sal, se encargó de hacer mas duro el recuerdo.
Cuando mis manos ya dormían de dolor, vi algo brillar, algo salía del mar, era una preciosa espada, brillante como el sol, llegó hasta la espina y de un plumazo, la corto…
¡Espada! grite, ¡Espada mía, quedate conmigo! No puedo me contestó, eres una rosa, rompería tus hojas si a ti me acercara…
Lloré y supliqué. La espada también lloró.
Mientras la miraba alejarse, no podía perder de vista su brillo...Ella, ella, me indicó el camino a tierra...La seguí con mis manos ensangrentadas, con mis ojos ardiendo de la sal, con mi piel cuarteada y mis labios rotos…
Y llegue a un trocito de tierra amarilla, con ese sol mortecino que siempre me acompaña...y como única sombra la que daba un faro…
Me senté en la orilla y mi cuerpo cambio, deje de ser rosa y me convertí de nuevo en mujer.
Pose mi cara sobre mis rodillas, y comencé a llorar lagrimas de sal…
¡Espada! grite de nuevo, ¡ya tengo cuerpo! ¡ya puedes venir! no se romperán solo hojas marchitas. Introducete en mi pecho, clavame en la tierra...
Mi espada llorando y gimiendo baño mi cabeza con sus lagrimas brillantes, eran como plata...Y de un golpe certero e indoloro, absorbió mi vida…
Gracias espada mía. Mi alma ahora es parte tuya. Mi espada tomó mi dolor, y volvió a surcar los mares, buscando tal vez mas náufragos como yo…
Ella sepultó mi cuerpo en la tierra, donde yo pertenecía...no puedo librarme de morir, mas si de perderme en el mar.
SHA.