Kevin Aguirre Sánchez
Poeta recién llegado
Y ahí estaba él, con la mirada perdida en el viento,
Pensando quizás en la vida o quizás en el universo,
Lo vi con miles de preocupaciones en el pensamiento,
Tenso, y así fue como empecé a escribir estos versos.
Angustiado por los afanes de la vida o los problemas,
Lo vi tratando de ser más fuerte con mucho afán,
Note su tristeza, note su dolor, note su pena,
Y así en medio de aquella sala, empezó a llorar.
Y empezó a desahogarse cantando sin parar,
Y las copas se hicieron pequeñas para su dolor,
Y ahora botella tras botella él quería ocultar
Ese vacío profundo causa de un maldito desamor.
Y ahí comprendí en las lágrimas de sus ojos,
Que hasta los hombres si pueden llorar por una ilusión,
Que sufrir, nadie lo agrega en la lista de antojos,
Que se llora, que se lamenta teniendo roto el corazón.
Se ve triste, se ve destruido, se ve tan vacío,
Dejando la voz cantando la copa rota una y otra vez,
En medio de la noche, en medio del salón frio,
Por fin grito el nombre de la cruel y amada mujer.
Y callo y brindo y aún en su dolor note su amor,
Que a pesar de los daños la seguía amando igual,
Me fui pero dicen que siguió bebiendo en su honor,
Y él se fue, pero nunca más nadie lo volvió a encontrar.