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winamitta

Poeta recién llegado
Vas, vuelas sin parar,
te alejas y a la distancia
de la inmensidad te pierdes.
Hay calma, hay tranquilidad,
se escucha el sonido del aire
cuando roza sobre mi cabello,
se siente el aroma del sol
y puedes ver la danza de la maleza
en su infinito coquetear.

Hay paz, hay tranquilidad,
y pese a tal silencio angelical
puedo oler el vacio en mi corazón,
mi alma ve mi cuerpo quieto
con la mirada perdida en un pensamiento.

Se que no estas, se que no volverás,
y aquel atardecer de emociones
me pinta en aquel paisaje
ante la dualidad y armonia.
El sol va cayendo y en su ultimo exalar
se ven sus rayos incendiar
la calma de una noche obscura
que finalmente brilla con luz de luna.

Se entonces que aunque el atardecer
de esta historia ha llegado a su fin,
la luz jamás se perderá
porque la luna siempre brillará,
manteniendo el recuerdo atesorado
de un amor que yace ya.
 
Vas, vuelas sin parar,
te alejas y a la distancia
de la inmensidad te pierdes.
Hay calma, hay tranquilidad,
se escucha el sonido del aire
cuando roza sobre mi cabello,
se siente el aroma del sol
y puedes ver la danza de la maleza
en su infinito coquetear.

Hay paz, hay tranquilidad,
y pese a tal silencio angelical
puedo oler el vacio en mi corazón,
mi alma ve mi cuerpo quieto
con la mirada perdida en un pensamiento.

Se que no estas, se que no volverás,
y aquel atardecer de emociones
me pinta en aquel paisaje
ante la dualidad y armonia.
El sol va cayendo y en su ultimo exalar
se ven sus rayos incendiar
la calma de una noche obscura
que finalmente brilla con luz de luna.

Se entonces que aunque el atardecer
de esta historia ha llegado a su fin,
la luz jamás se perderá
porque la luna siempre brillará,
manteniendo el recuerdo atesorado
de un amor que yace ya.
A veces es complicado aceptar la realidad; nos queda ese resabio en alma, ese vacío que todo lo complica.
Un excelente escrito lleno de sentimiento e imágenes nítidas que logran hacer resonancia en los sentidos a través de su lectura.
Felicidades.
Saludos cordiales.
Darío.
 
Vas, vuelas sin parar,
te alejas y a la distancia
de la inmensidad te pierdes.
Hay calma, hay tranquilidad,
se escucha el sonido del aire
cuando roza sobre mi cabello,
se siente el aroma del sol
y puedes ver la danza de la maleza
en su infinito coquetear.

Hay paz, hay tranquilidad,
y pese a tal silencio angelical
puedo oler el vacio en mi corazón,
mi alma ve mi cuerpo quieto
con la mirada perdida en un pensamiento.

Se que no estas, se que no volverás,
y aquel atardecer de emociones
me pinta en aquel paisaje
ante la dualidad y armonia.
El sol va cayendo y en su ultimo exalar
se ven sus rayos incendiar
la calma de una noche obscura
que finalmente brilla con luz de luna.

Se entonces que aunque el atardecer
de esta historia ha llegado a su fin,
la luz jamás se perderá
porque la luna siempre brillará,
manteniendo el recuerdo atesorado
de un amor que yace ya.
Que bellamente has escrito este melancólico pero hermoso poema de amor, llorar por haber sido amado y haberlo hecho tú también, es llorar por haber sido feliz, esto queda reflejado en tu precioso poema amiga winamitta. Abrazote de colores para ti. Paco.
 

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