Eddy Cárdenas García
Poeta recién llegado
Así te amé..!
Como la gaviota al viento
así te amé,
loco, cuerdo, enamorado,
como la braza al fuego
así te amé…
Te amé como a mi madre,
con mis primeros besos
y también con los últimos
los más viejos…
Así te amé,
cruzando mares, montañas, soledades
como no amarte si tu sola devoción
fue amarme,
si estas en cada suspiro,
en cada huella de mis tristezas;
Como no amarte si de tanto no tenerte
nada más tu recuerdo ronda mis sentidos
que hasta quisiera odiarte.
Como no amarte si no olvido respirarte…
Existirá algún lugar para nosotros
en donde podamos soñar con las ventanas abiertas,
un lugar en donde al fin nuestras almas puedan
amarse sin temores ante tanta adversidad,
un lugar con olor a fuego
en donde nuestras manos se enardezcan
para arrullar en consonancia los versos
más hermosos que en mi ausencia conciertas…
Llueve en la tarde que languidece
y empapa el ocaso de tu ausencia,
igual a aquella lluvia de Noviembre
que presagiaba nuestra tristeza.
¡Cómo no amarte!
Si eres lo que más evoco en esta vida.
Así te amé en mi soledad,
sumergido en este amor incomprendido,
así te amo…
por más que ya nunca estemos juntos,
sin la vida que me concedías
sin tu voz, sin tu estrella,
sin que nadie lo perciba…
seguiré amándote tan entero
aunque el viento nos martille,
aunque las puertas se nos cierren
¡Así te amaré…!
Como la gaviota al viento
así te amé,
loco, cuerdo, enamorado,
como la braza al fuego
así te amé…
Te amé como a mi madre,
con mis primeros besos
y también con los últimos
los más viejos…
Así te amé,
cruzando mares, montañas, soledades
como no amarte si tu sola devoción
fue amarme,
si estas en cada suspiro,
en cada huella de mis tristezas;
Como no amarte si de tanto no tenerte
nada más tu recuerdo ronda mis sentidos
que hasta quisiera odiarte.
Como no amarte si no olvido respirarte…
Existirá algún lugar para nosotros
en donde podamos soñar con las ventanas abiertas,
un lugar en donde al fin nuestras almas puedan
amarse sin temores ante tanta adversidad,
un lugar con olor a fuego
en donde nuestras manos se enardezcan
para arrullar en consonancia los versos
más hermosos que en mi ausencia conciertas…
Llueve en la tarde que languidece
y empapa el ocaso de tu ausencia,
igual a aquella lluvia de Noviembre
que presagiaba nuestra tristeza.
¡Cómo no amarte!
Si eres lo que más evoco en esta vida.
Así te amé en mi soledad,
sumergido en este amor incomprendido,
así te amo…
por más que ya nunca estemos juntos,
sin la vida que me concedías
sin tu voz, sin tu estrella,
sin que nadie lo perciba…
seguiré amándote tan entero
aunque el viento nos martille,
aunque las puertas se nos cierren
¡Así te amaré…!