El capricho de una diosa

Carlos Gabriel Plenazio

Gabriel varón gay enfermero
Hay de sus dos negros ojos,
que buscandome me miran,
tienen desnuda una pena
y en su centro se deliran,
son mi querer mi condena,
de alma morena el antojo,
porque negros mi señora,
son bonitos sus dos ojos.

Hay de su pelo ondulado
coronandole la frente,
son dos pájaros al vuelo,
de frescura y de presente,
que despliegan en el cielo,
olas del mar más dorado,
por los que mi alma padece
al estar enamorado.

Hay su boquita de rosa,
roja y voraz la serpiente,
que me enreda entre sus besos,
despiadada e indolente
dejando limpios mis huesos,
en el beso de mi hermosa,
donde alma y cuerpo son presos,
del capricho de mi diosa.
 
Última edición:
Hay de tus dos negros ojos,
que buscandome me miran,
tienen desnuda una pena
y en su centro se deliran,
son mi querer mi condena,
de alma morena el antojo,
que con amor me dominan,
porque negros mi sirena,
son bonitos tus dos ojos.

Hay de tu pelo ondulado
coronandote la frente,
son dos pájaros al vuelo,
de frescura y de presente,
que despliegan en el cielo,
olas del mar más dorado,
por los que mi alma padece
un poderoso desvelo,
al estar enamorado.

Hay tu boquita de rosa,
roja y voraz la serpiente,
que me enreda entre sus besos,
despiadada e indolente metáforas
dejando limpios mis huesos,
en el beso de mi hermosa
rugido desde su vientre,
donde alma y cuerpo son presos,
del capricho de una diosa.
Bello poema de amor rico en sugerentes imágenes y en hermosas y certeras metáforas. Me ha gustado amigo carlos. Un abrazo. Paco.
 
Hay de tus dos negros ojos,
que buscandome me miran,
tienen desnuda una pena
y en su centro se deliran,
son mi querer mi condena,
de alma morena el antojo,
que con amor me dominan,
porque negros mi sirena,
son bonitos tus dos ojos.

Hay de tu pelo ondulado
coronandote la frente,
son dos pájaros al vuelo,
de frescura y de presente,
que despliegan en el cielo,
olas del mar más dorado,
por los que mi alma padece
un poderoso desvelo,
al estar enamorado.

Hay tu boquita de rosa,
roja y voraz la serpiente,
que me enreda entre sus besos,
despiadada e indolente
dejando limpios mis huesos,
en el beso de mi hermosa
rugido desde su vientre,
donde alma y cuerpo son presos,
del capricho de una diosa.
Le entregas en bandeja la facultad de hacer de ti lo que se le antoje. Enamorado kamikaze. Saludos cordiales para ti Carlos Gabriel.
 
Hay de tus dos negros ojos,
que buscandome me miran,
tienen desnuda una pena
y en su centro se deliran,
son mi querer mi condena,
de alma morena el antojo,
que con amor me dominan,
porque negros mi sirena,
son bonitos tus dos ojos.

Hay de tu pelo ondulado
coronandote la frente,
son dos pájaros al vuelo,
de frescura y de presente,
que despliegan en el cielo,
olas del mar más dorado,
por los que mi alma padece
un poderoso desvelo,
al estar enamorado.

Hay tu boquita de rosa,
roja y voraz la serpiente,
que me enreda entre sus besos,
despiadada e indolente
dejando limpios mis huesos,
en el beso de mi hermosa
rugido desde su vientre,
donde alma y cuerpo son presos,
del capricho de una diosa.
Capricho de esa diosa amada, recorrido entre sus formas
que dejan como una emocion entregrada. perfecta simetria
de sentimientos y encaje para una obra de bello lirismo
amoroso. felicidades. excelente. saludos de luzyabsenta
 

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