Manuelito
Poeta mundano
Y un hálito sempiterno se me acercó, me susurró al oído y me trajo mustias remembranzas.
Pasaron por un momento todos mis momentos felices a su lado, su nombre hacía eco a la distancia.
Su fragancia la sentía intacta, el recuerdo del encanto que me provocaba su fragilidad.
Aquel frío metálico familiar que recorría por toda mi espina dorsal (Nunca supe si era de sorpresa, o una reacción instintiva de mi cuerpo vaticinando que se avecinaba algún infortunio) y ese pérfido e indescriptible dolor que se sufre luego del naufragio.
Traté de hablar con mi mente y conciencia dubitativa y devastada.
"Todo se ha ido, déjenme ir, déjenme avanzar, déjenme ser alguien nuevo, ya han pasado dos años "les grité.
De repente: Una respuesta inesperada se hizo escuchar "No es problema de ellos, es problema mío" dijo el corazón.
Manuel Baltodano Caldera
Managua, Nicaragua 2017
Pasaron por un momento todos mis momentos felices a su lado, su nombre hacía eco a la distancia.
Su fragancia la sentía intacta, el recuerdo del encanto que me provocaba su fragilidad.
Aquel frío metálico familiar que recorría por toda mi espina dorsal (Nunca supe si era de sorpresa, o una reacción instintiva de mi cuerpo vaticinando que se avecinaba algún infortunio) y ese pérfido e indescriptible dolor que se sufre luego del naufragio.
Traté de hablar con mi mente y conciencia dubitativa y devastada.
"Todo se ha ido, déjenme ir, déjenme avanzar, déjenme ser alguien nuevo, ya han pasado dos años "les grité.
De repente: Una respuesta inesperada se hizo escuchar "No es problema de ellos, es problema mío" dijo el corazón.
Manuel Baltodano Caldera
Managua, Nicaragua 2017
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