Ana Clavero
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amanece y la luz sicaria del alba,
secuestra el tic tac de la sangre.
El desasosiego muerde mi lengua,
y la sal que surca mis mejillas,
cuartea unos labios secos de besos
No existen los nortes
para el sueño en el que te abarco.
Sólo en él es posible
mecerme en la comisura de tu aliento
y beberme tu amor a sorbitos de piel,
mientras desabrocho las ganas del agua,
con las pupilas de mis dedos.
Amanece y en vuelo agonizante,
mi sombra rebelde escapa,
para hacerse intimidad a tu lado,
presencia callada,
opacidad luminosa que,
por unos instantes,
me libra de la nada.
secuestra el tic tac de la sangre.
El desasosiego muerde mi lengua,
y la sal que surca mis mejillas,
cuartea unos labios secos de besos
No existen los nortes
para el sueño en el que te abarco.
Sólo en él es posible
mecerme en la comisura de tu aliento
y beberme tu amor a sorbitos de piel,
mientras desabrocho las ganas del agua,
con las pupilas de mis dedos.
Amanece y en vuelo agonizante,
mi sombra rebelde escapa,
para hacerse intimidad a tu lado,
presencia callada,
opacidad luminosa que,
por unos instantes,
me libra de la nada.
11/04/07
Amanecer en la playa de la Cala, en Estepona
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