Andrea Mathey Doret
Poeta recién llegado
Caigo en un mar muerto
seducida por la ola natural
y esta espuma embravecida
que sacrílega mi cuerpo.
Esta arena-carne que destroza..
que erosiona el sentir.
Una espera enceguecida
por la eternidad de una llegada.
Esta espera de saber que no vienes,
esta espera de saber que no debo esperar nada.
Un vacío que se apodera de la casa
que torna lúgubre la luz,
que entristece las paredes,
que se convierte en nada
y este darse cuenta
que más allá de mí no existen las palabras.
Esta soledad que se instala
y no deja huellas sobre la playa
y reconozco horrorizada que
no es mas que compañía,
que es solo tristeza del alma.
Una espera eterna y una inocencia ultrajada.
Cuando se espera mucho, nunca hay una llegada.
Andrea Mathey Doret
seducida por la ola natural
y esta espuma embravecida
que sacrílega mi cuerpo.
Esta arena-carne que destroza..
que erosiona el sentir.
Una espera enceguecida
por la eternidad de una llegada.
Esta espera de saber que no vienes,
esta espera de saber que no debo esperar nada.
Un vacío que se apodera de la casa
que torna lúgubre la luz,
que entristece las paredes,
que se convierte en nada
y este darse cuenta
que más allá de mí no existen las palabras.
Esta soledad que se instala
y no deja huellas sobre la playa
y reconozco horrorizada que
no es mas que compañía,
que es solo tristeza del alma.
Una espera eterna y una inocencia ultrajada.
Cuando se espera mucho, nunca hay una llegada.
Andrea Mathey Doret