Camy
Camelia Miranda
Mirando su estampa sin hablar se destoca,
en la aurora arrugada que trae en su boca.
Pliegues en la frente asoman sus andares,
susurran de sus manos y corridos cantares.
¡Ay! moruno, de sus ojos me he prendado,
de su tacilla, el oro me ha encandilado.
En su tierra quiero incrustar mi bandera
y pues mire moro, que no hallo la manera.
Si me diera usted una pista yo le alcanzaría,
no importa la travesía si al fin yo llegaría.
Al menos, déme su gradería y así la treparía.
¡Ay! de mí, si en el intento ruedo como bola,
ojalá usted esté allí y no con la vieja Lola,
para caer en sus brazos y ganarme ¡esa morocota!
(Publicado en Mundo Poesía el 12 de Octubre del 2008)