Angel Virgilio
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te diré que aquí lejos donde se nubla el rio
y se divide el estado poco esperamos cada día.
La distancia tiene ojos de olvido, te hace pensar
cosas negativas que te confunden la vida.
Cada vez sucede una ingrata noticia que
lacera a diario, que te habla de redadas a
indocumentados, niños apilados al vecino,
al primo; y los padres deportados.
Pero olvida Cristina, no son estos,
no son estos los motivos de esta carta.
Es carta para decirte que el cartero
dejo bajo puerta la coloquial revista.
Es para decirte amiga que también en la tristeza
se cuela un café de alegría muy particular. Y que
recibí tú envió como lenitivo al dolor vacio.
(Después de todo para las amarguras existen curas.)
Pero volviendo al tema de tu carta, imagino
que por melancolía has traducido estos días.
Has comprado cual si fuera navidad, gracias por
tantos regalos. ¡Los mexicanos son padrísimos, verdad!
Bueno, Lo cierto es que al verte en la portada
y rodeada del producto de tu arte, con esa sonrisa
que muestra el ultimo cordal, mande la tristeza
al cara a rezar, me cargue de optimismo.
El humano sufre en tierras extranjeras
pero quien nos quita lo bailado. Todo esto
lo pienso al deglutir tu lectura de inspiraciones
y cuando me cuentas del triunfo de tu familia.
¿Sabes? Tus oleos parecen surgidos
de lo más hondo de una cultura milenaria,
lo que es posible hayas cabalgado en esa danza
del Chul prehispánico que propagas y coloreas.
Pero no te digo más querida amiga.
Ya me despido con los saludos de Yadira; Yasmin;
Orlando. Deseando que al presente todos
estén bien y por supuesto, progresando
y se divide el estado poco esperamos cada día.
La distancia tiene ojos de olvido, te hace pensar
cosas negativas que te confunden la vida.
Cada vez sucede una ingrata noticia que
lacera a diario, que te habla de redadas a
indocumentados, niños apilados al vecino,
al primo; y los padres deportados.
Pero olvida Cristina, no son estos,
no son estos los motivos de esta carta.
Es carta para decirte que el cartero
dejo bajo puerta la coloquial revista.
Es para decirte amiga que también en la tristeza
se cuela un café de alegría muy particular. Y que
recibí tú envió como lenitivo al dolor vacio.
(Después de todo para las amarguras existen curas.)
Pero volviendo al tema de tu carta, imagino
que por melancolía has traducido estos días.
Has comprado cual si fuera navidad, gracias por
tantos regalos. ¡Los mexicanos son padrísimos, verdad!
Bueno, Lo cierto es que al verte en la portada
y rodeada del producto de tu arte, con esa sonrisa
que muestra el ultimo cordal, mande la tristeza
al cara a rezar, me cargue de optimismo.
El humano sufre en tierras extranjeras
pero quien nos quita lo bailado. Todo esto
lo pienso al deglutir tu lectura de inspiraciones
y cuando me cuentas del triunfo de tu familia.
¿Sabes? Tus oleos parecen surgidos
de lo más hondo de una cultura milenaria,
lo que es posible hayas cabalgado en esa danza
del Chul prehispánico que propagas y coloreas.
Pero no te digo más querida amiga.
Ya me despido con los saludos de Yadira; Yasmin;
Orlando. Deseando que al presente todos
estén bien y por supuesto, progresando
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