En las melodías

Teo Moran

Poeta fiel al portal
El agua lleva voz en las melodías,
un hilvanado mantel de cristal
y en la tarde flores de lavanda,
jazmines que sueñan en la rueca
de una noria donde juegan los niños
y sueñan con los naranjos en la vega,
corren y ríen y tras sus huellas
los días beben insaciables del agua
que en el alma dulcemente suena.
La tarde se viste de mujer,
vierte su suspiro en la ventana,
cruza el umbral con su sombra
y en la mesa sus dedos de plata
acarician el mantel de cristal,
roza las habitaciones apagadas
donde las almas a solas descansan
con sus ropas viejas y ajadas.
La tarde lleva amor en las melodías
con el pan y el vino de los hombres,
ruego en la sierra de los cortijeros
y en las cumbres un viso de azafrán
confunde a los trinos de los jilgueros
con los naranjos dulces de la vega.
La tierra calcinada calla en sombras
y en sus entrañas alberga la semilla
que germinará con la voz del hambre,
con la melodía que lleva el agua clara
en las manos vacías de los pobres,
en la noria donde juegan los niños
y el río profundo con su cauce
llama uno a uno por sus nombres .
 
El agua lleva voz en las melodías,
un hilvanado mantel de cristal
y en la tarde flores de lavanda,
jazmines que sueñan en la rueca
de una noria donde juegan los niños
y sueñan con los naranjos en la vega,
corren y ríen y tras sus huellas
los días beben insaciables del agua
que en el alma dulcemente suena.
La tarde se viste de mujer,
vierte su suspiro en la ventana,
cruza el umbral con su sombra
y en la mesa sus dedos de plata
acarician el mantel de cristal,
roza las habitaciones apagadas
donde las almas a solas descansan
con sus ropas viejas y ajadas.
La tarde lleva amor en las melodías
con el pan y el vino de los hombres,
ruego en la sierra de los cortijeros
y en las cumbres un viso de azafrán
confunde a los trinos de los jilgueros
con los naranjos dulces de la vega.
La tierra calcinada calla en sombras
y en sus entrañas alberga la semilla
que germinará con la voz del hambre,
con la melodía que lleva el agua clara
en las manos vacías de los pobres,
en la noria donde juegan los niños
y el río profundo con su cauce
llama uno a uno por sus nombres .
DEscriptivo atardecer que se ensimisma de esa realialidad
apreciada, poco a poco el dia para girando el telon mientras
la tierra calla apropiandose de esos estados y dejando
como una textura de tristeza candente. felicidades.
bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 
DEscriptivo atardecer que se ensimisma de esa realialidad
apreciada, poco a poco el dia para girando el telon mientras
la tierra calla apropiandose de esos estados y dejando
como una textura de tristeza candente. felicidades.
bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
Agradezco su paso por esta ventana la cual es también la suya.
Me siento halagado por tan generoso comentario.
Gracias.
 
El agua lleva voz en las melodías,
un hilvanado mantel de cristal
y en la tarde flores de lavanda,
jazmines que sueñan en la rueca
de una noria donde juegan los niños
y sueñan con los naranjos en la vega,
corren y ríen y tras sus huellas
los días beben insaciables del agua
que en el alma dulcemente suena.
La tarde se viste de mujer,
vierte su suspiro en la ventana,
cruza el umbral con su sombra
y en la mesa sus dedos de plata
acarician el mantel de cristal,
roza las habitaciones apagadas
donde las almas a solas descansan
con sus ropas viejas y ajadas.
La tarde lleva amor en las melodías
con el pan y el vino de los hombres,
ruego en la sierra de los cortijeros
y en las cumbres un viso de azafrán
confunde a los trinos de los jilgueros
con los naranjos dulces de la vega.
La tierra calcinada calla en sombras
y en sus entrañas alberga la semilla
que germinará con la voz del hambre,
con la melodía que lleva el agua clara
en las manos vacías de los pobres,
en la noria donde juegan los niños
y el río profundo con su cauce
llama uno a uno por sus nombres .

Bienvenido al portal, Oskar. Es un placer encontrarse con buenos poemas como éste que nos presentas y con el que te presentas. Disfruté tu poema.
Saludos
 
El agua lleva voz en las melodías,
un hilvanado mantel de cristal
y en la tarde flores de lavanda,
jazmines que sueñan en la rueca
de una noria donde juegan los niños
y sueñan con los naranjos en la vega,
corren y ríen y tras sus huellas
los días beben insaciables del agua
que en el alma dulcemente suena.
La tarde se viste de mujer,
vierte su suspiro en la ventana,
cruza el umbral con su sombra
y en la mesa sus dedos de plata
acarician el mantel de cristal,
roza las habitaciones apagadas
donde las almas a solas descansan
con sus ropas viejas y ajadas.
La tarde lleva amor en las melodías
con el pan y el vino de los hombres,
ruego en la sierra de los cortijeros
y en las cumbres un viso de azafrán
confunde a los trinos de los jilgueros
con los naranjos dulces de la vega.
La tierra calcinada calla en sombras
y en sus entrañas alberga la semilla
que germinará con la voz del hambre,
con la melodía que lleva el agua clara
en las manos vacías de los pobres,
en la noria donde juegan los niños
y el río profundo con su cauce
llama uno a uno por sus nombres .
Muy bello poema, me ha gustado mucho amigo Oskar. Un abrazo. Paco.
 
Admiro profundamente a los poetas que hacen a los dones de la madre naturaleza, parte de los sentimientos, y la fusionan con el alma de la poesía. Tu tarde cobra alma, se anima en tus versos que tienen el oficio de una pluma brillante.
Fue un placer leerte.
 

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