Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Azules las hojas del Abedul espigan sus ramas hacia el cielo azul,
como tu mirada franca volada por el viento,
como la emoción derramada de tus mares
azules las hojas del abedul, como tus luceros en el alba, son azules.
Y tan blanca la piel de los azares, como el blanco azar de tu piel madura,
como las palomas y los jazmines, como el rocio sobre las rosas nuevas
que brillan la luz de la mañana y puebla mi alma de esperanza.
Tan negro tu pelo de noche profunda, como golondrina en tarde de verano,
como el mismo misterio de los sueños y el negro silencio más desesperado.
Tan breve y roja tu boca de princesa, del cuento más puro tus labios de fresa
y el nácar de las perlas, que brillan tu boca y el beso que contengo y el rezo de los santos.
Tan prístinos y hondos zigzagueos, que curvan tu escote y tu cintura,
como la seda del capullo de la pupa y el triunfante vuelo de la mariposa,
que me hace soñar con tu deseo y eterno prisionero, de la más hermosa .
como tu mirada franca volada por el viento,
como la emoción derramada de tus mares
azules las hojas del abedul, como tus luceros en el alba, son azules.
Y tan blanca la piel de los azares, como el blanco azar de tu piel madura,
como las palomas y los jazmines, como el rocio sobre las rosas nuevas
que brillan la luz de la mañana y puebla mi alma de esperanza.
Tan negro tu pelo de noche profunda, como golondrina en tarde de verano,
como el mismo misterio de los sueños y el negro silencio más desesperado.
Tan breve y roja tu boca de princesa, del cuento más puro tus labios de fresa
y el nácar de las perlas, que brillan tu boca y el beso que contengo y el rezo de los santos.
Tan prístinos y hondos zigzagueos, que curvan tu escote y tu cintura,
como la seda del capullo de la pupa y el triunfante vuelo de la mariposa,
que me hace soñar con tu deseo y eterno prisionero, de la más hermosa .
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