EL IMIAMENSE
Poeta
Escapada
He abandonado nuestro nido de amor.
Clausuré mi refugio sin previo aviso
y llevé al desguace dos bicicletas.
Jubilé a los abrigos más viejos.
He desocupado de botellas mi despensa
y desconecté la nevera para siempre.
He donado las vituallas,
de mi eterno racionamiento y tiré
los ceniceros, el incienso,
las velas perfumadas.
Desalojé con dolor mi cuartito
y nuestra cama quedó tan fría,
cómo aquellas noches de verano,
en que prendíamos fuego al edredón.
Ya entregé las llaves al herrumbre.
He comprado un boleto a lo desconocido
y olvidado una calle, un edificio, un barrio.
Todo para desconectar
de tu vida, mi vida.
Nuestro olor se ha quedado impregnado
en el buzón, el pomo y el telefonillo,
en el quicio y los goznes de las puertas,
en todo lo metálico.
Siguen allí, las huellas de nuestra lujuria.
e indelebles, fosilizadas, eternas,
las magnitudes de nuestros secretos,
...y todo lo sudado.
copyright EL IMIAMENSE 2017
He abandonado nuestro nido de amor.
Clausuré mi refugio sin previo aviso
y llevé al desguace dos bicicletas.
Jubilé a los abrigos más viejos.
He desocupado de botellas mi despensa
y desconecté la nevera para siempre.
He donado las vituallas,
de mi eterno racionamiento y tiré
los ceniceros, el incienso,
las velas perfumadas.
Desalojé con dolor mi cuartito
y nuestra cama quedó tan fría,
cómo aquellas noches de verano,
en que prendíamos fuego al edredón.
Ya entregé las llaves al herrumbre.
He comprado un boleto a lo desconocido
y olvidado una calle, un edificio, un barrio.
Todo para desconectar
de tu vida, mi vida.
Nuestro olor se ha quedado impregnado
en el buzón, el pomo y el telefonillo,
en el quicio y los goznes de las puertas,
en todo lo metálico.
Siguen allí, las huellas de nuestra lujuria.
e indelebles, fosilizadas, eternas,
las magnitudes de nuestros secretos,
...y todo lo sudado.
copyright EL IMIAMENSE 2017