Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Corrieron como chicos temerosos
y un día descubrieron el quizás,
la mitad del tiempo
se trataban de nosotros
y nunca comprendieron la verdad.
Ella era hermosa como ninguna
y él la enamoró sin demorar,
los ángeles le cantaban al oído
"mírala, qué hermosa que está".
Hubo turbulencia en ese vuelo
y antes de aterrizar en la razón
ella se vistió de luto y él de mujeriego,
ella fue cabeza y él no comprendió
que cuando se juega con fuego
casi siempre se quema hasta el amor.
El sol y la luna fueron testigos mudos
de los besos con que se conocieron,
de abrazos que conocían la pasión,
ella lo perdió un mes de febrero
y él enseguida celebró.
Cuánta agua pasa por debajo de este puente,
cuánto tiempo digo yo,
la vida no perdona...
aunque te miente haciéndote pensar algo mejor.
Ella revivió con su toque de hermosura,
se pintó una sonrisa y al mundo se arrojó,
él empeñó el corazón y su fortuna
en labios que no creen en el amor.
Ya van casi cinco años,
ella es reina en un palacio que encontró,
él es mendigo del recuerdo
y siempre piensa en la princesa que dejó.
y un día descubrieron el quizás,
la mitad del tiempo
se trataban de nosotros
y nunca comprendieron la verdad.
Ella era hermosa como ninguna
y él la enamoró sin demorar,
los ángeles le cantaban al oído
"mírala, qué hermosa que está".
Hubo turbulencia en ese vuelo
y antes de aterrizar en la razón
ella se vistió de luto y él de mujeriego,
ella fue cabeza y él no comprendió
que cuando se juega con fuego
casi siempre se quema hasta el amor.
El sol y la luna fueron testigos mudos
de los besos con que se conocieron,
de abrazos que conocían la pasión,
ella lo perdió un mes de febrero
y él enseguida celebró.
Cuánta agua pasa por debajo de este puente,
cuánto tiempo digo yo,
la vida no perdona...
aunque te miente haciéndote pensar algo mejor.
Ella revivió con su toque de hermosura,
se pintó una sonrisa y al mundo se arrojó,
él empeñó el corazón y su fortuna
en labios que no creen en el amor.
Ya van casi cinco años,
ella es reina en un palacio que encontró,
él es mendigo del recuerdo
y siempre piensa en la princesa que dejó.
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