marianella
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se despojaban tus manos frenéticas
como el viento,
ese rugidor impenetrable y avasallador
que cautivaba mi cuello.
Para gritarme con tu lengua seductora sobre mi boca.
Te sentí grosero,
te juzgue violento,
te tire al sillón y mordí tus labios…
mis manos se cimbraban sobre tu rostro
y esos verdes ojos se volvieron grises.
Me transforme sobre tu cuerpo,
desveno impulsivo,
loca carrera para arribar en ese ahogo codiciado,
para explorar tus ruidos en mi oído
y crear fonética en mis ahogos nacidos.
Fuiste nuevamente caza,
en ese diván corrompido…
te hago memoria presente y solemne,
para decirte que fuiste
solamente mío…
***
como el viento,
ese rugidor impenetrable y avasallador
que cautivaba mi cuello.
Para gritarme con tu lengua seductora sobre mi boca.
Te sentí grosero,
te juzgue violento,
te tire al sillón y mordí tus labios…
mis manos se cimbraban sobre tu rostro
y esos verdes ojos se volvieron grises.
Me transforme sobre tu cuerpo,
desveno impulsivo,
loca carrera para arribar en ese ahogo codiciado,
para explorar tus ruidos en mi oído
y crear fonética en mis ahogos nacidos.
Fuiste nuevamente caza,
en ese diván corrompido…
te hago memoria presente y solemne,
para decirte que fuiste
solamente mío…
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