Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desperté rodeada de puertas cerradas
en una ciudad desconocida.
Con una mochila de viaje
cargada con heridas de luchas pasadas.
Te vi a lo lejos e intenté acercarme.
Mas para tocarte, debía decir una palabra.
Un verbo, por los humanos impronunciable.
Mas los ángeles a mis oídos susurraron,
y yo repetí con todas mis fuerzas.
Sonreí, porque reíste.
Te amé, porque me amaste.
Seguí avanzando, ahora,
ligera como pluma entre nubes negras y
pasadizos oscuros de terror.
Pero ahora, estaba la palabra
y ella me confortaba.
Yo hablaba cuando el miedo me atenazaba
y ya...
ya tú estabas…
Se esfumó el recelo.
Huyeron las tinieblas.
Pude ver la noche plagada de estrellas.
Pude entrar a lugares de leyenda,
de monstruos soñados que ahora cobraban vida,
mas yo...
yo ya era una heroína.
Luche con espadas, con arcos y flechas.
Abrí las puertas.
Rompí paredes.
No me asustaron los abismos…
Quise retener la palabra al despertar.
Tesoros de reyes era...
Como trigo del cielo que quita el hambre para siempre.
Como ríos de agua, que se hacen socorro...
Mas se deslizó de mi lengua,
y amputada fue de mi recuerdo.
Eran...
eran palabras del cielo,
prohibidas para lenguas de barro.
SHA.