Nommo
Poeta veterano en el portal
Cuando no estás a mi alcance,
por mucho que entre en trance,
lo que evoco es el equilibrio y el balance,
importándome poco, con respecto a ti, mi avance.
Es decir que no te necesito.
No eres conditio sine qua, non. O condición sin la cuál, no.
Aunque te sientas orgullosa de ti misma, como reina de los mares.
Mi evolución me trae disfrute, y la capacidad de admiración, nunca la pierdo,
porque todo se basa en los Recuerdos. Hace tres siglos, había menos inventos tecnológicos.
A veces, consigo enaltecerte.
Estás dichosa, espléndida... Como higuera productiva y suelo fértil y fecundo.
Llueven las nubes sobre ti, mas no son personas físicas, ni jurídicas.
Sino a veces, caras enormes de abuelos nobles.
Yo me desentiendo de tu labor agrícola y pastoril, en la ganadería de ovejas negras.
Sé que me tienes en cuenta, en el resquicio izquierdo de tu boca.
Pasé a formar parte del cigarrillo de tabaco, no ha muchos meses.
Entroncando con el vicio que acrisola el mundo entero, en una sola cultura.
El fuego, bien dominado, y empleado para el regocijo del cuerpo humano.
Debilitándole, para que el individuo huya de sí mismo, como un cobarde.
¿ Te atreves a probarme ? No ardo en deseos, pero ardo.
por mucho que entre en trance,
lo que evoco es el equilibrio y el balance,
importándome poco, con respecto a ti, mi avance.
Es decir que no te necesito.
No eres conditio sine qua, non. O condición sin la cuál, no.
Aunque te sientas orgullosa de ti misma, como reina de los mares.
Mi evolución me trae disfrute, y la capacidad de admiración, nunca la pierdo,
porque todo se basa en los Recuerdos. Hace tres siglos, había menos inventos tecnológicos.
A veces, consigo enaltecerte.
Estás dichosa, espléndida... Como higuera productiva y suelo fértil y fecundo.
Llueven las nubes sobre ti, mas no son personas físicas, ni jurídicas.
Sino a veces, caras enormes de abuelos nobles.
Yo me desentiendo de tu labor agrícola y pastoril, en la ganadería de ovejas negras.
Sé que me tienes en cuenta, en el resquicio izquierdo de tu boca.
Pasé a formar parte del cigarrillo de tabaco, no ha muchos meses.
Entroncando con el vicio que acrisola el mundo entero, en una sola cultura.
El fuego, bien dominado, y empleado para el regocijo del cuerpo humano.
Debilitándole, para que el individuo huya de sí mismo, como un cobarde.
¿ Te atreves a probarme ? No ardo en deseos, pero ardo.
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