Camy
Camelia Miranda
con arrebol intención
y tú, en el fondo del lugar,
vas fraguándote con mi entrada,
-suspiro-
sé que soy tu perdición,
el motivo de tus ardores,
el vicio que no puedes dejar.
Y no tardaré,
seducirte es lo que quiero,
hacer nublos en tu razón
y tus pasos a mi antojo.
La estancia subyuga los deseos,
tus ojos en todas mis noches,
como flechas sobre mí…
suplicándome,
entre la música que estalla
y el humo de semitonos,
te vas arrastrando
y ardes sin hablar…
¡ah! me gusta tu desespero
y tú,
estás tocando,
el tango de mis anhelos,
el aroma me envuelve,
giro,
y por el hombro del bailarín,
mis ojos y mi boca,
provocan a tu salvaje corazón;
mientras tantos ojos observan
y comentan,
porque soy tu condena.
¡mírame!
que bailo para ti,
hablándote con la piel,
rasgando tu inquietud,
y al péndulo que miras con ansiedad,
y las horas que nos apartan hasta el alba…
-yo siento tu mismo fuego-
¡ah! me gusta tu desespero
¡mírame!
que bailo para ti…
Sabes muy bien
que al asomarse el sol,
una vez más, seré tuya.
(Publicado en Mundo Poesía el 01 de Marzo del 2009)