Camy
Camelia Miranda
De puntillas mi mirada en el dintel de un deseo
se aferra, cardinal y puntual en la tarde que abraza.
No tardes,
dirige tus pasos, suave sobre la ribera
y en medio todo, avístame,
mi boina he de quitarme
como del tiempo en laberinto,
concédete la gloria y...
¡despójate!
¡Sí!
de todo cuanto traes de esos lugares lejanos,
deja tu alma a la intemperie para yo asomarme
y descubrirte,
pon tus aromas en mis hombros que esperan
para rezarle caricias a las ansias de tus bolsillos,
permite a tu asolado corazón cantarle un aleluya
y cubrirte con la abundancia del huerto que espera,
¡desnúdate mi amor!
que tu dulce y amargo sea mi agua en desierto,
cuando tu fe anda dando vueltas, cuando cierras los ojos
y quieras sucumbir en la arena de un reloj mustio,
así...
con tu desnudez, mi lucidez ha de encontrarte,
justo en el pretil de tu sofocado mirar
que lleva a cuestas esas horas de abrojo
y mis manos alivien tu angustia cansada...
y si llueve en tu tierra, ser esponja,
ser el sol de tu calma,
y el acierto de tu solícito silencio...
(Publicado en Mundo Poesía el 26 de Julio del 2010)