Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Yo daría un milenio si tuviera
ese tiempo contado entre mis días,
por una hora de cuando tú reías,
si del penar mi tiempo te absolviera.
Lo triste de tus ojos no tolero,
ni el sumo del pañuelo enjugador,
que refleja la herida del dolor,
con el que han apagado tu lucero.
Esta tarde yo he de morir si lloras
daré mi corazon por tus desluces,
que han roto los segundos de mis horas,
volviéndose los clavos de mis cruces,
por ese amor perdido que tu imploras,
restando de mi amor todas sus luces.
ese tiempo contado entre mis días,
por una hora de cuando tú reías,
si del penar mi tiempo te absolviera.
Lo triste de tus ojos no tolero,
ni el sumo del pañuelo enjugador,
que refleja la herida del dolor,
con el que han apagado tu lucero.
Esta tarde yo he de morir si lloras
daré mi corazon por tus desluces,
que han roto los segundos de mis horas,
volviéndose los clavos de mis cruces,
por ese amor perdido que tu imploras,
restando de mi amor todas sus luces.