José Ignacio Ayuso Diez
Epicuro y la ataraxia, sin miedos ...
Inmensidad ilusoria, alquimia flasheada, corredor de sombras.
Absolución inconfesa, castración autóctona del palaciego encopetado.
Casuística lapidaria de tumbas removidas, osario carcelero.
Hacinamiento tremebundo, hediondo y caótico, del esperpento valleinclasiano.
Esperanza ficticia del más allá, consensuado sin el sufragio del cautivo.
Figura etérea de semblante pálido, vigilia continua deshoja calendarios que,
impertérrita augura con canto diáfano la maltrecha premura del olvidado estribillo cansino del condenado.
Cobijo que depara a las ánimas en verso, qué deplorable acción valora su suerte, inamovible e hiriente, cuyo dolor acucia en los aledaños del presente.
Pretérito machacón del lisiado porvenir. Ocaso inalcanzable del arte sibilino remontado del zenit con algarada principesca, alertada del ominoso y maltrecho averno, silenciado, masacrado, postrado, lacra de la alcurnia, soberano apocalíptico.
Pedantería abstracta, ininteligible argumento kafkiano,
que desoye los lamentos del arrepentido sin retorno, ingenuo adulador.
Concupiscente engreído resuelto en vanidades, posadero de arrogancias, valedor perentorio y osado embaucador.
Sencillamente estafador, que buscas redención para el vacuo ramplón.
Absolución inconfesa, castración autóctona del palaciego encopetado.
Casuística lapidaria de tumbas removidas, osario carcelero.
Hacinamiento tremebundo, hediondo y caótico, del esperpento valleinclasiano.
Esperanza ficticia del más allá, consensuado sin el sufragio del cautivo.
Figura etérea de semblante pálido, vigilia continua deshoja calendarios que,
impertérrita augura con canto diáfano la maltrecha premura del olvidado estribillo cansino del condenado.
Cobijo que depara a las ánimas en verso, qué deplorable acción valora su suerte, inamovible e hiriente, cuyo dolor acucia en los aledaños del presente.
Pretérito machacón del lisiado porvenir. Ocaso inalcanzable del arte sibilino remontado del zenit con algarada principesca, alertada del ominoso y maltrecho averno, silenciado, masacrado, postrado, lacra de la alcurnia, soberano apocalíptico.
Pedantería abstracta, ininteligible argumento kafkiano,
que desoye los lamentos del arrepentido sin retorno, ingenuo adulador.
Concupiscente engreído resuelto en vanidades, posadero de arrogancias, valedor perentorio y osado embaucador.
Sencillamente estafador, que buscas redención para el vacuo ramplón.