Adrià Rivero Torres
Poeta recién llegado
¿Debo decir la verdad,
o de verdad debo mentir?
¿Cómo puedo actuar
si no hay Biblia que me lo indique?
¿Debo decir la verdad
o debo mentir al diablo?
¿Cómo puedo actuar
si no hay nadie que me lo explique?
Sinceramente, conozco.
Entiendo la moral humana,
el bien y el mal;
y su ruborizada forma de convivir.
Pero hay algo dentro,
en lo que me opongo.
Es algo inédito en mí,
y a la vez blanco y negro.
¿Cómo?
Cómo saber qué hacer,
en una situación invertible?
¿Qué elegir?
Si ambas elecciones rompen mal
en la piel del otro.
Cómo ser invencible,
si no existe verdad o mentira
que no interrumpa mi destino?
Me niego a entender.
comprender el pensamiento;
la mente antropóloga
de una evolución mamífera,
que ve una criatura
en pleno crecimiento;
morir entre las llamas.
¡Qué pena!
Dice el cuerpo.
Mientras la retina se siente a salvo.
Mi fiel pensamiento,
me invita a ser diferente
en este mundo de referentes,
falsos actores de la verdad
y súbditos de ladrones.
Quiero ser intermitente,
en un mundo de valientes.
Verdaderos cobardes,
compañeros de su beneficio.
Es así como el egoísmo
hace borrosa la verdad
y enternece la mentira.
Hace de un pavo muerto y frío,
una cena viva y caliente.
no es posible ley,
que exija premisas morales,
que indique cómo actuar al hombre.
Y no existe hombre que no mienta
ni por hambre ni por amor.
Alguna vez en alguna historia,
hubo un término que unía
la fantasía y la razón,
la tristeza y la pasión
la soledad y la unión?
Hay muchas clases de fe
y de memorias,
igual que existen muchos días
y alguna decisión.
se debe escoger no por bien o mal,
y no por egoísmo o devoción.
Existen términos medios,
pero también arriesgar da emoción.
Yo no entiendo nada,
pero lo sé todo
cuando actúo con el corazón.
o de verdad debo mentir?
¿Cómo puedo actuar
si no hay Biblia que me lo indique?
¿Debo decir la verdad
o debo mentir al diablo?
¿Cómo puedo actuar
si no hay nadie que me lo explique?
Sinceramente, conozco.
Entiendo la moral humana,
el bien y el mal;
y su ruborizada forma de convivir.
Pero hay algo dentro,
en lo que me opongo.
Es algo inédito en mí,
y a la vez blanco y negro.
¿Cómo?
Cómo saber qué hacer,
en una situación invertible?
¿Qué elegir?
Si ambas elecciones rompen mal
en la piel del otro.
Cómo ser invencible,
si no existe verdad o mentira
que no interrumpa mi destino?
Me niego a entender.
comprender el pensamiento;
la mente antropóloga
de una evolución mamífera,
que ve una criatura
en pleno crecimiento;
morir entre las llamas.
¡Qué pena!
Dice el cuerpo.
Mientras la retina se siente a salvo.
Mi fiel pensamiento,
me invita a ser diferente
en este mundo de referentes,
falsos actores de la verdad
y súbditos de ladrones.
Quiero ser intermitente,
en un mundo de valientes.
Verdaderos cobardes,
compañeros de su beneficio.
Es así como el egoísmo
hace borrosa la verdad
y enternece la mentira.
Hace de un pavo muerto y frío,
una cena viva y caliente.
no es posible ley,
que exija premisas morales,
que indique cómo actuar al hombre.
Y no existe hombre que no mienta
ni por hambre ni por amor.
Alguna vez en alguna historia,
hubo un término que unía
la fantasía y la razón,
la tristeza y la pasión
la soledad y la unión?
Hay muchas clases de fe
y de memorias,
igual que existen muchos días
y alguna decisión.
se debe escoger no por bien o mal,
y no por egoísmo o devoción.
Existen términos medios,
pero también arriesgar da emoción.
Yo no entiendo nada,
pero lo sé todo
cuando actúo con el corazón.