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Título: No seré ni la sombra de un príncipe azul, pero te amo
Autor:
yosoymio
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NO SERÉ NI LA SOMBRA DE UN PRÍNCIPE AZUL, PERO TE AMO
I. Cíclica negación
Subes al desierto de mi sexo,
seductora de cielo,
te entregas
a los ángeles de la libertad.
¿Quién eres,
princesa de lamentaciones?
¿Quién serás,
reina de dos corazones?
Cuando enciendan las luces
y tenga
que volver a negarte,
si nunca
estuviste en mi tacto.
II. Placentera imaginación
Despertaremos
de entre mis sábanas
la orquídea salvaje
que nunca fue avistada,
y en mi coraza de diamantes
pondré tu alma espejada
y en la madre selva de los dolores
dictaré la extremaunción de mi causa
al placebo
de la luz en tu ventana.
III. Primer suplica cabizbajo
Has de mi entereza corporal
un sello
a la prestancia de tu corazón,
pon mi rayón de esperanzas
en la entelequia
de tu brazo dormido,
y abrázame
como si fueras el sol
absorbiendo la luna,
en un encuentro
de milenios postergados.
IV. Alucinaciones
Porque fuerte
es la raíz del amor,
y más fuerte es la daga
que separa
la rosa de su tallo.
Porque son cínicos y hermosos
los celos bien habidos,
que atraen la fricción
de voluntades.
Porque son brasa intangible
mis ataúdes de niño
en la clemencia de tus sombras.
V. Segunda suplica mirada roja
¡Sé mi fuego!
Has que mis llamas
tengan la imprudencia
para destruir la materia gris
del universo que nos aleja.
VI. Se incendian los mares
Porque ni todos los mares
apagarían la llama
de uno de tus besos,
ni los ríos en alud torrencial
ahogarían la rama
que olvidaste en mis pestañas.
Porque si diese un nombre
a las cosas
que en mí provocas,
el silencio
menospreciaría mi encanto
y en llanto peregrino
destruiría cualquier vena
o aorta
o miedo
de años sin otra palabra.
VII. No más decencia
Porque de ti,
haré mi comarca
en el luto de las horas sin mañana,
y me daré
en la inocencia de tus pechos,
a la servidumbre de quien
no sintiendo
se abandona en la secuela
de una historia ya mutilada.
"Que mis dedos formen puentes
y mis labios,
te recorran con impudencia;
que mis dientes rasguen malezas
y mi saliva,
alimente el despojo de tus ansias."
VIII. Entre dos tierras
Porque
si eres un muro
o una celda
o un templo sagrado,
edificaré con caricias
un palacio de plata,
desde mi bahía sin nombre
hasta tu puerto bendecido.
Porque
si tu puerta es de acero
me guareceré
del poder de un cometa
y forzaré tus simientes
con la benevolencia de la inexperiencia,
pero con la elegancia
de un ser alado
desplegando sus alas.
Porque
si yo fuese el muro,
o la celda
o el templo sagrado.
Te daría
en la urgencia de mi lengua,
las llaves,
para que abras las escenas
de lo que pude haber sido
si sólo
te hubiera interpretado.
IX. Derrota o estúpida deserción
Porque
de tus pechos hice torres,
y de tus manos
soldados de papel,
porque
al liberarme
hiciste de mi boca
el dragón azul
que renovará la paz,
en tu piel,
en tus entrañas,
en tu alma.
X. Aún no he dicho que te amo
Hazme oírte,
entregando el fruto de tus viñas,
perece en mí
hasta hacerme
ayuno de tus huesos,
luego
clava con tu destreza inmaculada
la estaca violada
que agriete mis sustancias.
Toma de mí
lo que siempre deseaste,
toma de mí
todo el amor
que ya te amo,
y escupe
en mis efímeras heridas
el cuervo negro que te atormenta.
XI. Última inquisición
Si tus pies
se asumen de viento,
déjate correr.
Si tus manos
se alivian de plantas,
déjate florecer.
O
florece en mí,
y nuestro jardín
le dará sentido
a este histriónico poema
en él que acabo
de revivir.
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