Nommo
Poeta veterano en el portal
Allí estaba mi amada, cocinando gazpacho andaluz.
Su pensamiento alborotado se movía a la velocidad de la luz.
Era tan inteligente que decidí obsequiarle con un premio Nóbel de Física.
Sin ser autoridad sueca, ni profesor universitario, ni genio científico.
La brisa del Mar entró por nuestra ventana y azotó las cortinas.
Cangüermolen de Luciérnaguen eran sus nobles apellidos.
Rita-Fidelskaia, ¡ Los preliminares !
Nos besamos y se puso a llover a mares, afuera, ¡ Carámbanos ! Truenos y relámpagos.
Rayos y centellas. Nos resguardamos y nos escondimos.
En breve, quedó encinta. Porque la conocí en sentido bíblico.
Parió, a los nueve meses, otros Granchunguen Yomdavidovich y Cangüermolen de Luciérnaguen...
Le pusimos, a la primera, Sofonisba-Volkswagen Granchunguen Cangüermolen.
Condesa de Munchaussen y baronesa de Telkomarischon.
¡ Qué bonita era nuestra cría ! Aquel cachorro humano.
Amamantado por los prodigiosos pechos de mi dulce Rita.
Su pensamiento alborotado se movía a la velocidad de la luz.
Era tan inteligente que decidí obsequiarle con un premio Nóbel de Física.
Sin ser autoridad sueca, ni profesor universitario, ni genio científico.
La brisa del Mar entró por nuestra ventana y azotó las cortinas.
Cangüermolen de Luciérnaguen eran sus nobles apellidos.
Rita-Fidelskaia, ¡ Los preliminares !
Nos besamos y se puso a llover a mares, afuera, ¡ Carámbanos ! Truenos y relámpagos.
Rayos y centellas. Nos resguardamos y nos escondimos.
En breve, quedó encinta. Porque la conocí en sentido bíblico.
Parió, a los nueve meses, otros Granchunguen Yomdavidovich y Cangüermolen de Luciérnaguen...
Le pusimos, a la primera, Sofonisba-Volkswagen Granchunguen Cangüermolen.
Condesa de Munchaussen y baronesa de Telkomarischon.
¡ Qué bonita era nuestra cría ! Aquel cachorro humano.
Amamantado por los prodigiosos pechos de mi dulce Rita.
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