lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Permanece en el aire,
en su eco adormecido,
en la suave luz de la aurora.
Cálida, febril, sedienta
de labios que liberen su silencio.
Apergaminada de tiempo,
humedece su savia invisible
en la tinta roja de un suspiro.
Anida en las cenizas del sol,
en la rosa embalsamada
con mirra y semillas de fuego.
Muere si la abrasa el odio,
y renace, cual Ave Fenix,
al grito de la paz.
Es la palabra, y su verbo... amar.