ENCORVADA TERNURA
El crepúsculo de tus mejillas
ilumina la pureza que zarpa
del hondo sosiego del mar,
allí la humedad se hunde
en el beso cristalino
y alborota el follaje del día,
allí, la encorvada ternura
se mece en los efluvios del silencio
y recita la nostalgia de antiguas violetas.
Aquí el sustrato de mis versos
dibuja un violín melodioso
en el rostro marino de tus caricias.
¿Me oyes? Mi boca quiere morder
el susurro de tus palabras,
dulce marinera en ti me ovillo
como una tarde clavada
y un sol exprimido
en el lienzo azul de la memoria.
EBAN