YANCO
Poeta adicto al portal
Cuál un arrebato sutil que en suspiro llega,
esa escena alegré y febril que dormida espera
cuando es un escollo el vivir ni sufrir te deja,
y esa vieja historia, el deber, pesa más no hay queja.
Vuelve en esas noches ya ves la copa esta llena,
bebes de lo amargo el placer la resaca queda,
y de nuevo el eco la voz familiar te suena,
ése viejo grito sin voz que en tu adentro quema.
Quizá al secreto seas fiel borraras la huella,
pero en tu estela el desdén dibujara tu pena
cuando dormido el dolor, se borre ya tu estrella.
Y quedará inmóvil tal vez creyéndote plena,
el sentimiento que al mar donas en botella,
y de tanto flotar despierte en otra arena.
esa escena alegré y febril que dormida espera
cuando es un escollo el vivir ni sufrir te deja,
y esa vieja historia, el deber, pesa más no hay queja.
Vuelve en esas noches ya ves la copa esta llena,
bebes de lo amargo el placer la resaca queda,
y de nuevo el eco la voz familiar te suena,
ése viejo grito sin voz que en tu adentro quema.
Quizá al secreto seas fiel borraras la huella,
pero en tu estela el desdén dibujara tu pena
cuando dormido el dolor, se borre ya tu estrella.
Y quedará inmóvil tal vez creyéndote plena,
el sentimiento que al mar donas en botella,
y de tanto flotar despierte en otra arena.
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